jueves, 12 de noviembre de 2015

Qué es la Lógica:

Lógica es una ciencia formal que estudia la estructura o formas del pensamiento humano (como proposiciones, conceptos y razonamientos) para establecer leyes y principios válidos para obtener criterios de verdad. Como adjetivo, 'lógico' o 'lógica' significa que algo sigue las reglas de la lógica y de la razón. Indica también una consecuencia esperable natural o normal. Se utilizar también para referirse al llamado 'sentido común'. Procede del latín logĭca, y a su vez del griego λογική(logike, 'que posee razón, 'intelectual', 'dialéctico', 'argumentativo'), que a su vez deriva de la palabra λόγος (logos, 'palabra', 'pensamiento', 'razón', 'idea','argumento').

Lógica proposicional, matemática o simbólica

La lógica proposicional es la rama de la lógica que estudia las variables proposicionales, las conectivas lógicas (neg ,andorto ,leftrightarrowdownarrow ,nleftrightarrow). Algunos autores también la identifican con la lógica matematica o la lógica simbólica, ya que utiliza una serie de símbolos especiales que la acercan al lenguaje matemático. Las proposiciones pueden ser verdaderas o falsas.

Lógica filosófica

Se suele considerar que la lógica forma parte de la Filosofía, aunque la lógica, como tal, se aplica en diversas áreas y actividades del ser humano. La lógica filosófica utiliza cuatro principios fundamentales que establecen los procesos de pensamiento correcto. Estos principios son el principio de identidad, el principio de no contradicción, el principio de tercero excluído y el principio de razón suficiente.

Lógica formal y lógica informal

La lógica formal es aquella cuyo objeto de estudio son las inferencias de forma técnica mediante la utilización de sistemas deductivos y lenguajes y semánticas formales. La lógica informal, por su parte, estudia sistemas de razonamiento y argumentación naturales a través del lenguaje y el pensamiento cotidiano.

Lógica aristotélica

Es la lógica que se basa en los estudios de Aristóteles, filósofo griego del siglo IV a.C. La lógica aristotélica utiliza los llamados silogismos, que se trata de una deducción o forma de razonamiento en el que se establecen unas premisas de las que se infiere una conclusión. Se trata, por lo tanto, de un concepto semejante a argumentos deductivamente válidos. Un ejemplo clásico de la lógica aristotélica es:'Todos los hombres son mortales. Todos los griegos son hombres. Por lo tanto, todos los griegos son mortales'. Las dos primeras frases serían las premisas y la tercera la conclusión.

Lógica difusa

El concepto de lógica difusa procede del inglés ('fuzzy logic'). Es un tipo de lógica que utiliza valores aleatorios pero contextualizados y relacionados entre sí estableciendo lo relativo de lo observado como posición diferencial. La lógica difusa se aplica en diversas áreas como la informática y la industria.

 Kierkegaard


Estadios
Escalas en el ser personal
Características
Estético
Existencia
El hombre se conforma con una vida placentera exenta de dolor y de compromiso. La preocupación aquí es arrancarle a la existencia el máximo placer posible, aunque después desemboque en la nostalgia, la insatisfacción o el anhelo de vivir pasados goces. Lo bueno para el esteta es todo aquello que es bello, que satisface o que es agradable. Este hombre vive enteramente en el mundo de los sentidos y es un esclavo de sus propios deseos y estados anímicos.
Ético
Ser en sí
El hombre se afirma cada vez más en el amplio tejido de las relaciones humanas, el hombre descubre en sí mismo la verdad, que es la subjetividad. En este estadio se manifiesta el sentimiento de responsabilidad ante compromisos adoptados. El individuo se decide por el matrimonio, por una profesión o una actividad social, etcétera.
Religioso
Trascendencia
Éste es el estadio al que se llega mediante una relación subjetiva muy personal y auténtica con Dios por medio de la fe. Representa el paso definitivo que tiene que dar el hombre. Sólo si renuncia a sí mismo, para superar las limitaciones que la realidad le impone, accede a lo trascendente, a Dios y a la verdadera individualidad.
La persona es tal, piensa Kierkegaard, por estar delante de Dios, por ser existencia dialogada entre el yo humano y el Tú de Dios. El hombre es verdaderamente persona cualndo sale al encuentro de Dios, que es el Trascendente, el Tú. Sólo en referencia a Él puede hablarse del ser personal del hombre.



HEIDEGGER

Filósofo de los malentendidos, tanto por sus simpatías por el nazismo como por su poco sistemática, oscura y poética obra, Heidegger abrió la filosofía a una nueva interpretación del mundo y del hombre, a través de la cual se deja oír la voz del ser.

Martín Heidegger nace en 1889 en Messkirch, Baden (Alemania). De familia católica, entra como becario en el instituto de Constanza en 1906, donde se prepara para la carrera sacerdotal, que posteriormente abandona por su dedicación a la filosofía.

En 1909 ingresa en la universidad de Friburgo, convirtiéndose en alumno del neokantiano Heinrich Rickert, y concluye sus estudios universitarios en 1913, con una tesis sobre La teoría del juicio en el psicologismo.

Al inicio de la Primera Guerra Mundial es reclutado por el ejército, donde se le licencia por una dolencia cardiaca, y un año después es nombrado privatdozent en la Universidad Albert-Ludwig de Friburgo de Brisgovia, dando diferentes cursos y seminarios, como San Agustín y el neoplatonismo y Lecciones fenomenológicas, en torno a la filosofía de Husserl.

En 1917 contrae matrimonio con Elfriede Petri, hija de un alto oficial prusiano, y seis años después se le nombra profesor extraordinario de la Universidad Philipps de Marburgo, donde imparte numerosas lecciones sobre un gran número de filósofos.

Después de establecer una historia de amor con Hannah Arendt, en 1926 Heidegger terminaSein und Seit (Ser y Tiempo), una de sus obras más influyentes e importantes, a pesar de quedar inconclusa.

En 1929 reemplaza a Husserl como profesor titular en la Universidad de Friburgo, y publicaKant y el problema de la metafísica. Tres años después alcanza el puesto de rector, y se afilia al partido nacionalsocialista cuando los nazis llegan al poder. En un primer momento, realiza una labor propagandista del régimen, pero un año después, desilusionado, renuncia a su cargo, hecho que no le libra de una ambigua y controvertida situación duramente criticada por sus contemporáneos.



A partir de entonces, Heidegger no publicará prácticamente nada hasta 1942, dedicándose intensivamente a la labor docente, que se plasma en los siguientes cursos: Introducción a la metafísica (dictado en 1935 y publicado 1953), Lecciones sobre Hegel (1934), Hölderlin en la esencia de la poesía (1936), y El origen de la obra de arte, que sirvió como base de una obra más amplia titulada Caminos del bosque.


Más allá de la filosofía de Husserl, Heidegger propone volcar la fenomenología en lahermenéutica, pues aquélla no está libre de prejuicios ni puede considerarse una descripción neutral y transparente de lo real, ni la propia conciencia un yo imparcial.

Nuestra propia existencia encarna una determinada representación e interpretación del mundo. El ser es lenguaje y tiempo, y nuestro contacto con las cosas está siempre mediado por prejuicios y expectativas como consecuencia del uso del lenguaje. Cualquier respuesta a una pregunta acerca de la realidad se halla manipulada de antemano, ya que siempre existe una precomprensión acerca de todo lo que pienso. Esta precomprensión de las cosas produce una circularidad natural en la comprensión que va de lo incomprendido a lo comprendido, y que ha sido denominada "círculo hermenéutico". Por ejemplo, para responder a la pregunta "¿Qué es una obra de arte?", es necesario saber previamente qué es el arte, ahora bien, ¿cómo conozco éste si no reconozco las obras? El círculo hermenéutico no es exactamente un límite o un error del conocimiento (como condenaría la lógica clásica y el pensamiento científico) sino algo intrínseco al hombre e inevitable, pero que se constituye como una oportunidad que nos permite conocer el todo a través de las partes y viceversa.

KARL MARX.

En 1836 se comprometió con Jenny von Westphalen, una baronesa perteneciente a la clase dirigente prusiana hermana del ministro de Interior prusiano, a la que conocía desde la infancia. Su compromiso fue socialmente controvertido debido a las diferencias étnicas y de clase. Marx hizo amistad con el padre de la joven (un aristócrata liberal), y le dedicó su tesis doctoral. Siete años después de su compromiso, el 19 de junio de 1843, se casaron en una iglesia protestante en Kreuznach, tras la muerte de los padres de ella, que se oponían a la relación.

En el año 1842 se publicó un artículo suyo en la Rheinische Zeitung de Colonia, convirtiéndose tiempo después en jefe de redacción. Tuvo problemas con las autoridades por las críticas que realizó sobre las condiciones sociales y políticas, en sus artículos periodísticos y fue obligado a dejar su puesto en el rotativo en 1843.

Se traslada a París de donde es expulsado y se establece en Bruselas donde traba una amistad que dura toda la vida con Federico Engels. Intercambiaron pensamientos y opiniones, llegando a la conclusión de que ambos tenían la misma concepción sobre la naturaleza de los problemasrevolucionarios. Trabajaron juntos en el análisis de los principios teóricos del comunismo y en la organización de un movimiento internacional de trabajadores dedicado a la difusión de aquéllos. Escriben La Sagrada Familia (1845) y La Ideología Alemana (1845-1846) contra Feuerbach y loshegelianos de izquierda por idealistas.

Organiza y dirige una red de grupos llamados Comités de Correspondencia Comunista, establecidos en varias ciudades europeas. Dos años después, Marx y Engels recibieron el encargo de elaborar una declaración de principios que sirviera para unificar todas estas asociaciones e integrarlas en la Liga de los Justos (Liga Comunista), así nació el Manifiesto Comunista.

Las proposiciones centrales del Manifiesto, aportadas por Marx, constituyen la concepción delmaterialismo histórico, concepción formulada más adelante en la Crítica de la economía política(1859). En estas tesis, se presenta el sistema económico dominante en cada época histórica, por el cual se satisfacen las necesidades vitales de los individuos. Ésta determina la estructura social y la superestructura política e intelectual de cada periodo. Así, la historia de la sociedad es la historia de las luchas entre los explotadores y los explotados.

Tras la publicación del Manifiesto, estallaron procesos revolucionarios (las revoluciones de 1848) en Francia, Alemania y el Imperio Austriaco y fue expulsado de Bélgica. Regresó a París y después aRenania. Fundó y editó en Colonia una publicación comunista, la Neue Rheinische Zeitung(Nueva Gaceta Renana), y colaboró en actividades organizadoras de agrupaciones obreras. En 1849 fue arrestado y juzgado bajo la acusación de incitar a la rebelión armada. Fue absuelto, pero le expulsaron de Alemania y se cerró la revista. Algún tiempo después las autoridades francesas también le obligaron a abandonar el país y se trasladó a Londres, donde permaneció el resto de sus días.

Elaboró varias obras que fueron constituyendo la base doctrinal de la teoría comunista, entre ellas se encuentra su ensayo más importante, El capital (volumen 1, 1867; volúmenes 2 y 3, editados por Engels y publicados a título póstumo en 1885 y 1894, respectivamente), un análisis histórico y detallado de la economía del sistema capitalista, en el que desarrolló la siguiente teoría: la clase trabajadora es explotada por la clase capitalista al apropiarse ésta del 'valor excedente' (plusvalía) producido por aquélla. Su segunda obra, La guerra civil en Francia (1871), analizaba la experiencia del gobierno revolucionario francés (la Comuna de París), establecida en esta ciudad durante la Guerra Franco-prusiana. Interpretó su creación y existencia como una confirmación histórica de la necesidad de que los trabajadores tomen el poder mediante unainsurrección armada y destruyan al Estado capitalista.
ALGUNAS IDEAS BÁSICAS SOBRE FEUERBACH

Feuerbach ha padecido tradicionalmente un problema de lectura: ya no es Hegel, pero “todavía” no es Marx. Emparedado entre dos grandes, la aportación de Feuerbach parece “menor”, sin serlo.
Un error demasiado frecuente es el de leerlo como un filósofo del ateísmo o como un crítico de la religión: Es más fecundo considerarlo como un antropólogo o como un crítico de la ontología hegeliana. Su crítica a la religión es, tal vez, una excusa para plantear una antropología filosófica pensada desde la autonomía. Y en todo caso, la religión debe ser a la vez denunciada y convertida en un síntoma o un indicio del malestar de lo humano, por lo que no tiene demasiado sentido luchar contra ella sin comprender, previamente, la profunda miseria que la propia humana necesidad de consuelo lleva implícita.


DE FEUERBACH A MARX


A mediados del siglo pasado, fue Louis Althusser quien revalidó la influencia de Feuerbach en Marx, aunque a precio de devaluar el hegelianismo. Para Althusser, lo que convertiría al “joven Marx” (el anterior a 1845) en un feuerbachiano es su incidencia en el humanismo, mientras que el Marx posterior al Manifiesto habría dado paso a una nueva problemática científica, la del materialismo histórico, con el desarrollo de los estudios sobre el modo de producción como elemento de ruptura “científico” respeto a la incidencia de la antropología en el período anterior. En “El Capital” lo que tendríamos es “filosofía en estado práctico”, mientras que el Marx de los Manuscritos de París sería aún un humanista teórico, o un revolucionario en formación, no esencialmente diferente de los diversos “socialistas utópicos” de su época.
No entraremos aquí en el análisis sobre si hay realmente dos Marx o si el segundo es una extensión coherente de la problemática planteada por el primero. Es demasiado simple interpretar la última de las tesis sobre Feuerbach como una desautorización de la filosofía oponiendo “interpretación” a “transformación” del mundo. Está filológicamente demostrado que fue Engels quien introdujo el famoso “pero” entre ambas frases y que Marx pretendía decir algo bastante obvio: que sin interpretación del mundo no hay transformación coherente de la realidad –y no que la interpretación fuese insuficiente.
En todo caso, hay ya en el “joven Marx” una crítica coherente de Feuerbach de quien toma una idea básica, de corte positivista, que le acompañará siempre (la de la ideología como creencia en “espectros”) pero que se separa de la crítica religiosa de Feuerbach en la manera misma de entender el sentido de la religión.

schopenhauer
"Querer es esencialmente sufrir, y como vivir es querer, toda vida es por esencia dolor. Cuanto más elevado es el ser, más sufre... La vida del hombre no es más que una lucha por la existencia, con la certidumbre de resultar vencido. La vida es una cacería incesante, donde los seres, unas veces cazadores y otras cazados, se disputan las piltrafas de una horrible presa. Es una historia natural del dolor, que se resume así: querer sin motivo, sufrir siempre, luchar de continuo, y después morir... Y así sucesivamente por los siglos, de los siglos hasta que nuestro planeta se haga trizas." 


Sören Kierkegaard
(Copenhague, 1813-id., 1855) Filósofo danés. Hijo del segundo matrimonio de un acaudalado comerciante de estricta religiosidad, era el menor de siete hermanos. Jorobado de nacimiento, la opresiva educación religiosa que vivió en la casa paterna está en la base de su temperamento angustiado y su atormentada religiosidad, origen de numerosas crisis. Sin embargo, de puertas afuera mantuvo una disipada vida social, en la que se distinguía por la brillantez de su ironía y su sentido del humor.

Sören Kierkegaard
Sin razón aparente, renunció a su compromiso con Regina Olsen cuando estaban a punto de casarse, en 1841, al parecer a causa de una nueva crisis que le empujó a abrazar una vida religiosa, en el peculiar sentido que ello tenía para él. Sin embargo, antes de defender la fe como la única vía para evitar la caída en la desesperación, los primeros escritos de Kierkegaard trataban de los dos estadios previos de la existencia humana, según la teoría de los tres estadios que propuso en O lo uno o lo otro, que guarda cierto paralelo con su propia existencia; distinguió, en este sentido, el estadio estético y el ético, que se completarían con el ya mencionado estadio religioso. Escribió con seudónimo los libros en que reconstruía el discurso del esteta, y también los que dedicó al estadio ético.


Sólo cuando entró en la fase del estadio religioso, a partir del año 1848, abandonó el uso de seudónimos. Éstos no respondían a la voluntad de ocultar su identidad, sino a la intención de dar a cada personaje un nombre y apellido propios (Victor Eremita, Nicolaus Notabene, Johannes Climacus, Johannes de Silentio, Constantin Constantinus...) con los cuales caricaturizar una de las múltiples formas en que los hombres resuelven su existencia. El esteta sería aquel individuo que, angustiado ante la imposibilidad de determinar por sí mismo la buena dirección de su propia vida, suspendiese las decisiones para evitar equivocarse: nada es preferible excepto si produce placer. Por eso, el esteta acabará dedicando toda su vida a encontrar la fórmula en que haya quedado absolutamente desterrada la angustia. Esta figura encuentra su mejor ejemplo en Diario de un seductor, donde el goce de la vida como momentos aislados de placer es lo único que guía al protagonista.


miércoles, 9 de septiembre de 2015

Discurso del Método - René Descartes














Biografía de René Descartes (1596-1650)

Casa natal de DescartesDescartes nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye, en la Turena francesa. Pertenecía a una familia de la baja nobleza, siendo su padre, Joachin Descartes, Consejero en el Parlamento de Bretaña. La temprana muerte de su madre, Jeanne Brochard, pocos meses después de su nacimiento, le llevará a ser criado en casa de su abuela materna, a cargo de una nodriza a la que permanecerá ligado toda su vida. Posteriormente hará sus estudios en el colegio de los jesuitas de La Flèche, hasta los dieciséis años, estudiando luego Derecho en la Universidad de Poitiers. Según la propia confesión de Descartes, tanto en el Discurso del método como en las Meditaciones, las enseñanzas del colegio le decepcionaron, debido a las numerosas lagunas que presentaban los saberes recibidos, a excepción de las matemáticas, en donde veía la posibilidad de encontrar un verdadero saber.
Esta muestra de escepticismo, que Descartes presenta como un rasgo personal es, sin embargo, una característica del pensamiento de finales del siglo XVI y principios del XVII, en los que el pirronismo ejerció una notable influencia. Terminados sus estudios Descartes comienza un período de viajes, apartándose de las aulas, convencido de no poder encontrar en ellas el verdadero saber:
"Por ello, tan pronto como la edad me permitió salir de la sujeción de mis preceptores, abandoné completamente el estudio de las letras. Y, tomando la decisión de no buscar otra ciencia que la que pudiera hallar en mí mismo o en el gran libro del mundo, dediqué el resto de mi juventud a viajar, a conocer cortes y ejércitos, a tratar con gentes de diversos temperamentos y condiciones, a recoger diferentes experiencias, a ponerme a mí mismo a prueba en las ocasiones que la fortuna me deparaba, y a hacer siempre tal reflexión sobre las cosas que se me presentaban, que pudiese obtener algún provecho de ellas." (Discurso del método)
Después de sus estudios opta, pues, por la carrera de las armas y se enrola en 1618, en Holanda, en las tropas de Maurice de Nassau, príncipe de Orange. Allí conocerá a un joven científico, Isaac Beeckman, para quien escribe pequeños trabajos de física, como "Sobre la presión del agua en un vaso" y "Sobre la caída de una piedra en el vacío", así como un compendio de música. Durante varios años mantienen una intensa y estrecha amistad, ejerciendo Beeckman una influencia decisiva sobre Descartes, sobre todo en la concepción de una física matemática, en la que había sido instruido por Beeckman. Continúa posteriormente sus investigaciones en geometría, álgebra y mecánica, orientado hacia la búsqueda de un método "científico" y universal.

El modelo matemático en Descartes.

La reacción cartesiana contra el escepticismo sumada a su interés por la ciencia va a significar en Descartes el afianzamiento en el rechazo del error y en la búsqueda de la verdad. Tanto en la primera meditación como en la primera parte del Discurso del método Descartes insiste reiteradamente en la necesidad de rechazar el error, lo que va asociado inevitablemente a la búsqueda de la verdad. Reacio a aceptar los argumentos de los escépticos que afirman la imposibilidad de que haya algún conocimiento verdadero, Descartes se dispone a investigar con el fin de determinar algo con certeza: incluso si ese algo es que no puede haber conocimiento verdadero alguno.
Solución de un problema matemático, en la Geometría de DescartesYa en su juventud, cuando abandona el colegio de la Flèche, se muestra descontento con lo aprendido, excepto con las matemáticas. Frente a todas las demás enseñanzas recibidas, a las que considera cuando menos confusas, si no falsas, Descartes sólo encuentra verdad en los conocimientos matemáticos. De ahí que, nos confiesa en el Discurso, desarrolla una especial dedicación hacia esas ciencias. ¿Qué es lo que hace que los matemáticos sean capaces de demostrar la validez de sus proposiciones, que consigan un conocimiento cierto, mientras que los metafísicos se pierden en vanas disquisiciones y disputas escolares? La razón se ha equivocado en numerosas ocasiones hasta el punto de que Descartes considera necesario reconstruir el edificio del saber sobre bases firmes y seguras, si es que esto es posible. Descartes considera que lo que hace verdaderos los conocimientos matemáticos es el método empleado para conseguirlos. No es que haya en las matemáticas una estructura que hace inevitablemente verdaderos sus conocimientos sino que es el método que utilizan los matemáticos lo que permite conseguir tan admirables resultados.
A la idea de que es necesario un método para alcanzar el conocimiento Descartes añade la precisión de que ese método tiene que elaborarse de acuerdo con el que utilizan los matemáticos en sus investigaciones. Y ello, porque lo que hace verdaderos los conocimientos matemáticos es el método utilizado. No es que las matemáticas sean un tipo de saber distinto del resto de los saberes. Si la razón es única, el saber es único, y debe haber un único método para alcanzar la sabiduría. Es en esta época (1618-1619) cuando Descartes concibe la idea de un saber o de una ciencia universal, la "Mathesis universalis" (Regla I). Descartes se encuentra en su fase físico matemática, manteniendo una intensa relación con el físico holandés Beeckman. Es también la época de los sueños reveladores que le orientarán de una manera definitiva hacia la filosofía, sueños en los que un espíritu le indica el camino a seguir para alcanzar la verdad. Descartes nunca abandonó ese ideal de un saber universal, que se debe considerar al menos de dos maneras:
a) como fundamento único de todos los saberes; 
b) como la adquisición plena de la sabiduría. Pero para ello necesita un método.

El método cartesiano

¿En qué obras se encuentra el método que nos propone Descartes? El método lo encontramos en el "Discurso del método", y en las "Reglas para la dirección del espíritu", el primero editado en el 1637 y las segundas, desconocidas para sus contemporáneos, editadas en 1701, pero comenzadas a redactar en 1629. (A la muerte de Descartes el embajador de Francia en Estocolmo, H.P. Chanut, se encarga de recoger sus papeles y documentos, que envía a Clerselier, cuñado y amigo de Descartes, y que había traducido al francés las objeciones y respuestas a las Meditaciones metafísicas. La edición de Amsterdam de 1701 permanece como la única fuente de las Reglas, dado que los manuscritos de Descartes se perdieron).
¿Qué es el método? 
Por método entiendo, dice Descartes, "una serie de reglas ciertas y fáciles, tales que todo aquel que las observe exactamente no tome nunca a algo falso por verdadero, y, sin gasto alguno de esfuerzo mental, sino por incrementar su conocimiento paso a paso, llegue a una verdadera comprensión de todas aquellas cosas que no sobrepasen su capacidad".
¿Sobre qué se construye, o a qué se aplica el método? 
Deberá aplicarse, lógicamente, al modo de funcionar de la razón. ¿Pero cuál es el modo de conocer de la razón? Descartes nos propone aquí la intuición y la deducción como los dos únicos modos de conocimiento y, por lo tanto, como aquellos elementos sobre los que se debe construir el método, ofreciéndonos su definición en la Regla III: "Entiendo por intuición, no la creencia en el variable testimonio de los sentidos o en los juicios engañosos de la imaginación -mala reguladora- sino la concepción de un espíritu sano y atento, tan distinta y tan fácil que ninguna duda quede sobre lo conocido; o lo que es lo mismo, la concepción firme que nace en un espíritu sano y atento, por las luces naturales de la razón."
Trazado de una elipseLa intuición es pues el elemento básico del conocimiento; unas líneas más adelante nos dice que no puede ser mal hecha por el hombre. Efectivamente se reclama como característica de la intuición la sencillez, que va asociada en Descartes a la claridad y distinción de lo conocido. La intuición establece, necesariamente, una relación directa con el objeto, de tal manera que debe destacarse su carácter de inmediatez. Con esto quiere dejar Descartes bien clara su separación del aristotelismo y de la teoría de la abstracción de la forma; algo que ya había rechazado con anterioridad Guillermo de Occam, aún manteniendo que la intuición nos ofrecía un conocimiento directo basado en la experiencia. No aceptará Descartes este carácter experimental de la intuición, es decir, la relación directa e inmediata con la experiencia. El objeto conocido, como sabemos, será un contenido mental y no un elemento de la experiencia. Pero el hecho de que la relación establecida con el objeto sea directa e inmediata, no significa que estemos hablando de una relación instantánea. Hablar de relación instantánea equivaldría a situar el fenómeno del conocimiento fuera de la temporalidad, lo que rechaza Descartes de una manera clara y sin ambigüedades (al menos según la opinión de G. Rodis-Lewis, que cita a Descartes en las conversaciones con Burman).
Efectivamente, la intuición remite a un contenido simple, pero no exento de relaciones. Cuando capto la idea de triángulo, comprendo que es una figura de tres lados, que está compuesta por tres líneas que se cortan en el mismo plano, que forma ángulos etc., y todos estos elementos que encontramos en la intuición son necesariamente captados como elementos correlacionados, es decir, no en el mismo instante, sino en el transcurrir de la temporalidad. De ahí que la intuición nos lleve de una manera inevitable a la deducción, que consistirán en una serie sucesiva de intuiciones, apoyadas en la memoria. La deducción "consiste en una operación por la cual comprendemos todas las cosas que son consecuencia necesaria de otras conocidas por por nosotros con toda certeza". Y más adelante nos dice que distinguimos la intuición de la deducción en que en esta se concibe un movimiento o cierta sucesión y en aquélla no, ya que la deducción no necesita como la intuición una evidencia presente, sino que, en cierto modo, la pide prestada a la memoria. En definitiva, la intuición nos ofrece el conocimiento de los principios y la deducción el de las consecuencias lejanas, a las que no se puede llegar de otro modo.




ONTOLOGIA
A partir de una concepción estratificada de la realidad basada en un materialismo pluralista y emergente, aparece el problema de la concepción de una ontología que de cuenta del ser social. Este ámbito de la realidad abarca el Espíritu (Hegel) en sus aspectos subjetivo, objetivo (histórico y social) y absoluto (cultural). La subjetividad humana solo tiene sentido en el seno de una sociedad y en relación con ella. La ontología del ser social esta relacionada con la ontología del ser natural y están en continua interrelación.
La actividad humana se realiza siempre en un contexto natural que se presenta como exterior e independiente, oponiendo resistencia. La naturaleza a través del trabajo es de naturaleza artificial y social; no podemos olvidar, que desde el punto de vista ontológico, dicha naturaleza presenta un resto no humano. El dar importancia a la actividad humana solamente puede hacernos caer en idealismos de la praxis (Merleau-Ponty, Sartre…); en estas concepciones se atenúa la radicalidad ontológica de la materialidad, su existencia objetiva, y se la coloca en dependencia de una instancia subjetiva, que se considera como condición ontológica de posibilidad; no tienen en cuenta que el sujeto, es a su vez, un elemento de dicha realidad objetiva y que su carácter constituyente trascendental, depende de su empiricidad objetiva.
El anti-industrialismo romántico, presenta una naturaleza intocada como ideal al que retornar. El impulso fáustico y prometeico de dominar tecnológicamente la naturaleza es un rasgo esencial del ser práxico. En su relación con la naturaleza hay un carácter co-creador.



El mundo sensible está formado por los objetos que están al alcance de nuestra vista, estos tienen una vida finita, al igual que los seres vivos nacen y mueren, al decir esto se sobreentiende que no son perfectos pues la perfección es eterna.


El mundo inteligible 

El cual está formado por las realidad 

más absoluta; las ideas, las cuales perduran sin variar a lo

largo del tiempo y son los modelos de los objetos del mundo

sensible. Además estos “objetos” no pueden ser analizados    
por nuestros sentidos sino por nuestra parte racional.

Las ideas son las esencias de las cosas sensibles porque 

para que haya un hombre justo antes tiene que haber una 

idea de hombre y otra de justicia, por tanto, es una imitación 

imperfecta del mundo inteligible.


Según Platón la tarea de todo filósofo es realizar un camino 

que comprenderá desde el mundo sensible al mundo de las 

ideas y contemplar la idea de bien, como el mismo dice es 

“la ascensión al ser”.




Platon:
Distingue dos mundos o conjuntos de fenómenos: el mundo sensible y el mundo inteligible. El mundo sensible es el mundo al que tenemos acceso a través de los sentidos. En él hay dos tipos de entidades: las sombras e imágenes de los objetos, y los objetos físicos.
Los objetos físicos son cambiantes por lo que cualquier conocimiento sobre ellos es relativo y temporal.
De acuerdo al pasaje de la línea, este mundo se corresponde con el no-ser y la ignorancia. La imágenes de los objetos materiales dan lugar a una representación confusa (imaginación), mientras que los objetos materiales dan lugar a una representación más precisa (creencia). Ambas formas pertenecen a la opinión (doxa) y no constituyen conocimiento verdadero.



EL SER


La vía de la verdad se muestra como el único camino realmente practicable para el filósofo Parménides, pues, como dice la diosa, los dos únicos caminos de investigación que se pueden concebir son: «El uno, que el ser es y que el no-ser no es. Es el camino de la certeza, ya que acompaña a la verdad. El otro, que el ser no es y que necesariamente el no-ser es. Este camino es un estrecho sendero, en el que nada iluminará tus pasos. Ya que no puedes comprender lo que no es, pues no es posible, ni expresarlo por medio de palabras. Porque lo mismo es pensar y ser. Es necesario decir y pensar que lo que es, es, ya que el ser es y el no-ser no es; afirmaciones que te invito a considerar bien.»[1]
De esta afirmación de la diosa se derivan toda una serie de consecuencias: El ser es único. Sólo hay un ser, pues caso que no fuera así, ¿qué los diferenciaría?. No podría diferenciarlos algo que es, puesto que, en cuanto que esta diferencia es, es (sigue siendo ser y, por tanto, no es diferente del ser). Ni menos aún podría diferenciarlos lo que no es, puesto que lo que no es no es. Así, mediante un proceso de razonamiento por reducción al absurdo, Parménides señala la unicidad del ser).
El ser es eterno: «No fue, ni será, porque es a la vez entero en el instante presente, uno, continuo. Pues, ¿qué origen puedes buscarle? ¿Cómo y de dónde habrá crecido? No te dejaré decir ni pensar que es del no-ser. Ya que no puede decirse ni pensarse que no es. ¿Qué necesidad lo hizo surgir más pronto o más tarde, si viene de la nada? Así pues, es necesario que sea absolutamente, o que no sea en absoluto.»[2] No puede, pues, haber tenido origen ni puede tener fin. Si tuviese origen, ¿de dónde procedería? No puede proceder de lo que es, ya que entonces no puede hablarse de origen (ya es el ser), no puede proceder del no ser, ya que el no ser no es.
"Igualmente ha de ser inmóvil e inmutable. Si el ser fuese móvil debería moverse en algo, pero este algo, ¿es o no es? Si es, el ser es en el ser y no puede ser móvil. Por otra parte no puede no ser puesto que lo que no es no es. Además, la mutabilidad o el cambio consiste en dejar de ser para ser otro. Pero el dejar de ser no es posible ya que sería aceptar el no ser. Por las mismas razones, no puede tener principio ni fin. Se da una identidad entre el pensar y el ser. Sólo el ser puede ser pensado, ya que el no ser, en cuanto que no es, no puede ni tan sólo ser concebido"[3].
En Aristóteles la "Metafísica" empieza buscando el objeto del saber más alto. La Sabiduría es una ciencia que busca las causas y principios primeros. Las causas son cuatro: causa material, causa eficiente, causa final y causa formal. Habría que determinar con más claridad la palabra aitía que en este escrito se lo traduce como "causa". Aitía viene de acusación, del dar fundamento, de hacer responsable. Vemos ahora que Aristóteles dice: "El ser capaz de enseñar es una señal distintiva del que sabe frente al que no sabe, por lo cual pensamos que el arte es más ciencia que la experiencia"[4] El que sabe sabe "lo que es" y no enseña "lo que no es". ¿Qué relación habría entre "lo que es" (to ón) y la "causa" (aitía)? La causa es la que da cuenta "lo que es", es el contenido del ser. Es aquella que hace responsable al ser, la que dice qué es el ser. Así, la virtud (es algo, to ón) es por ejemplo "un valor moral que...", y esta última frase es lo que se le acusa a lo que es, es decir, la esencia, lo que expresa la definición. De ahí que Aristóteles haya dado más importancia a la causa formal, es decir la ousía, la entidad. Pues la definición sería precisamente ella.
Cuando llega al estudio de la entidad, podríamos decir que en su intención de dar ejemplos de cómo se debe definir introduce lo que percibimos, lo que tenemos a la mano. La definición de hombre, de un animal, de Dios, de los números. Es ahí cuando Aristóteles empieza a bajar la mirada al mundo de los sentidos y en la búsqueda de aquella esencia de la definición encontrará una ontología, una física, una teología; pero siempre irá buscando definir "lo que es", mejor dicho, tratar sobre lo que es en tanto que es, una definición eterna, que no varíe, pues no es opinión. Es esa búsqueda de la ciencia inhallable, de la filosofía primera.
Con la época moderna, el interés filosófico se desplaza del ser al sujeto y al objeto del conocimiento y a la noción de sustancia. Tanto el racionalismo como el empirismo se preocupan por saber qué son las cosas (qué tipo de sustancia son, y cuáles son sus cualidades primarias y secundarias) y cómo es posible conocerlas (a través de la razón o a través de la experiencia, a priori, a posteriori).