La Filosofía
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Problemas :
- PROBLEMA ANTROPOLÓGICO
- El hombre es un ser material entre otros seres materiales, un viviente entre otros seres vivientes; pero eminentemente es un ser espiritual capaz de razonar y de crear. Podemos afirmar que la estructura histórica esencial del hombre es la resultante de tres factores mutuamente implicados: 1) el carácter encarnado del espíritu humano (el hombre no es pura materia ni puro espíritu, sino, en la expresión de Heidegger, ser-en-el-mundo); 2) el hecho de la intersubjetividad o dimensión relacional de la vida humana (la subjetividad humana no es una interioridad cerrada al estilo de Descartes, o de Leibniz, sino ser-con-nosotros-conciencia de); 3) la temporalidad (el hombre es también él mismo ser histórico, tiempo, historia).
Precisamente la filosofía del hombre estudia las operaciones específicamente humanas, el conocimiento intelectual y la voluntad libre. A través de ella demuestra que el alma humana es espiritual, ya que es la raíz de las operaciones que trascienden el ámbito y las posibilidades de la materia.
En sus lecciones de "Lógica", Kant resumía el campo de la filosofía y sus problemas básicos a las famosas cuatro preguntas fundamentales: ¿qué puedo saber? (Metafísica); ¿qué puedo hacer? (Moral); ¿qué puedo esperar? (Religión); ¿qué es el hombre? (Antropología). Pero el problema del hombre no es sólo teórico, sino que lo involucra vitalmente porque quien pregunta se halla metido en el mismo interrogante.
Y el interrogante fundamental de la antropología aborda la estructura básica y esencial del hombre que lo constituye en cuanto tal y lo diferencia de las demás cosas. La pregunta: ¿qué es el hombre? Implica de por sí una previa afirmación de una esencia ya determinada, es decir, su comprensión dentro de un horizonte metafísico, pregunta que es impugnada por los marxistas sobrevivientes al amparo del existencialismo propuesto por Sartre; quien afirmó que de algún modo se impone la noción y la necesidad de establecer estructuras básicas del hombre si queremos establecer un punto de discontinuidad como se resalta en su actividad racional y cultural respecto a las demás especies vivientes.
En la historia del pensamiento antropológico, la determinación de las estructuras fundamentales del hombre conoce múltiples definiciones: el hombre como ser racional, como ser instintivo, como ser práctico-transformador, como ser cultural, como ser metafísico, como ser religioso, como ser estético, como ser trascendente, como ser-en-el-mundo, etc., son determinaciones que pretenden señalar no sólo aspecto o elementos distintivos del hombre sino su núcleo fundamental.
En el problema antropológico sobresalen cuatro problemas que están en estrecha relación con él: el problema de la libertad, de la cultura, de la praxis y el problema de la historia. Así, el problema del hombre no se reduce a sus orígenes físicos (la llamada teoría de la evolución), sino a su diferenciación constitutiva aunque reconociendo, como es obvio, su relación básica con el mundo animal desde el punto de vista somático. Entones la cultura aparece como una clave básica de la comprensión misma del hombre y de la historia, según sustenta Ernst Cassirer: "En el mundo humano encontramos una característica nueva que parece constituir la marca distintiva de la vida del hombre. Su círculo funcional no sólo se ha ampliado cuantitativamente sino que ha sufrido también un cambio cualitativo. El hombre como si dijéramos ha descubierto un nuevo método para adaptarse a su ambiente. Entre el sistema receptor y el erector, que se encuentran en todas las demás especies animales, hallamos en él como un eslabón intermedio algo que podemos señalar como "sistema simbólico". Esta nueva adquisición transforma la totalidad de la vida humana" (Antropología filosófica, 1976).
- EL PROBLEMA DE DIOS
El problema de Dios no es como otros un asunto puramente teórico, sino que, en su determinación, involucra muchas actitudes previas, opciones vitales, e incluso una previa actitud ante lo real. Ya Anaxágoras sostuvo que Dios es el creador del orden del mundo al considerar a la Inteligencia como la divinidad que ordena el mundo.
El planteamiento del problema de Dios, como de otros problemas, ofrece múltiples posiciones e interpretaciones. El mismo concepto de Dios en la historia de la filosofía no es tan unívoco, llegando incluso a presentarse conceptos de tipo panteísta. De hecho, la noción predominante se refiere al concepto de Dios ofrecido por el cristianismo y su pensamiento en los grandes teólogos. En este sentido, Dios sería un ser distinto del mundo, causa de él, personal y existente en sí mismo (aseidad). Por la influencia misma del cristianismo en la cultura europea este concepto ofrece la gran ambigüedad de su múltiple uso y abuso, cuando se le invoca en los procesos culturales, sociales, ideológicos y políticos.
La afirmación Dios, como una realidad fundante de la misma realidad, ha sido motivo de la reflexión a lo largo de toda la historia de la filosofía, desde Aristóteles a Platón. Y dicha afirmación ha pretendido basarse en una serie de "pruebas" o vías sintetizadas y complementadas por santo Tomás de Aquino en el siglo XIII; se entendió que tales pruebas no son de carácter empírico, sino meditaciones racionales en las que las exigencias últimas de la razón postularían su existencia.
El problema de Dios conoce una historia paralela en el ateísmo que, con distintos ropajes filosóficos, centra toda una serie de polémicas y críticas que van desde el agnosticismo hasta el ateísmo militante como lo fue el marxismo. Particularmente en las corrientes materialistas (Demócrito en la Antigüedad) y desde el siglo XVIII la corriente de impugnación de la afirmación sobe la existencia de Dios se ha hecho cada vez más fuerte; línea que se prolonga en los sistemas particulares de Nietzsche, Feuerbach, Marx, Sartre y de algún modo se postula en el positivismo, el neopositivismo y la filosofía analítica.
En el campo cristiano, el alcance y la valoración de las "pruebas" es muy dispar. Kant no las aceptó y postuló otro camino (la prueba moral). Hoy, sus reformulaciones están más dentro de la filosofía neotomista, mientras que otras tendencias teológicas o se suman al radicalismo de corte protestante siguiendo la línea de Lutero, Kierkegaard, Unamuno, Karl Barth o la orientación antropológica de Karl Rhaner dentro del horizonte de la metafísica trascendental de Marechal y Heidegger. En la misma perspectiva se ubicaría el planeamiento de Zubiri, pero con otros supuestos metafísicos.
Entre los defensores de la teología de la liberación en América Latina, de algún modo se impugna el horizonte puramente metafísico de su afirmación, y dentro de un cierto contexto medio pascaliano, se subraya el carácter diferenciante del Dios bíblico, como imperativo de justicia y de hermandad. De todas maneras, un discurso sobre Dios en este lineamiento no tiene sentido si no se realiza dentro del horizonte de la praxis y la liberación, del cual Dios sería garante y dinamizador.
- EL PROBLEMA ÉTICO
Se dan dos concepciones fundamentales de la ciencia ética, esto es: 1) aquella que la considera como ciencia del fin al que debe dirigirse la conducta de los hombres y de los medios para lograr tal fin y derivar, tanto el fin como los medios de la naturaleza del hombre; 2) aquella que la considera como la ciencia del impulso de la conducta humana e intenta derivarla con vistas a dirigir o disciplinar la conducta misma. Estas dos concepciones son fundamentalmente distintas y hablan dos lenguajes distintos, aunque se han entrelazado de manera diferente tanto en la Antigüedad como en el mundo moderno.
En efecto, la primera habla del lenguaje del ideal al que el hombre se dirige por su naturaleza y, en consecuencia, de la "naturaleza", "esencia" o "sustancia" del hombre. En cambio, la segunda habla de los "motivos" o de las "causas" de la conducta humana o también de las "fuerzas" que la determinan y pretende atenerse al reconocimiento de los hechos.
En este contexto, la dimensión ética de la existencia del hombre tanto en su aspecto individual como social ha sido objeto de la reflexión filosófica en todas las épocas, especialmente en ciertos períodos o coyunturas de crisis y de grandes cambios estructurales. Pero aquí, como en todos los problemas filosóficos, el planteamiento del problema y las líneas de solución configuran abundantes ramificaciones temáticas, según las escuelas y autores.
El universitario, como cultor de la filosofía, debe acostumbrarse al despliegue pluralístico en todos los campos del saber, dado que al interior de las ciencias especiales son múltiples los intentos de explicar los fenómenos con diferentes marcos teóricos, técnicas y procedimientos.
La dimensión ética de la vida humana se funda primero en el hecho de la moralidad, es decir, en el comportamiento práctico del hombre que se expresa en juicios, actitudes y normas en su interacción social y cultural. José Luis Aranguren hace notar que, en su raíz etimológica, este hecho designa originariamente un modo de ser más que los actos o costumbres que se remiten al modo específico de lo humano como existir consciente y responsable (Etica, en Rev. De Occidente, Madrid, 19729). Según este autor, prevaleció la designación latina (mores) y su connotación originaria (eJos), con doble matiz, se perdió en la reflexión y la orientación misma de la ética.
De todos modos, la ética quiere referirse a la fundamentación teórica de la conducta humana en todas sus dimensiones queriendo ser el soporte de su praxis concreta. Además de la justificación racional de la moralidad, esta fundamentación quiere expresar un conjunto de normas y principios básicos orientadores de las situaciones concretas.
¿Qué hacer en una situación determinada? Sólo puede ser enfrentado dentro de un marco amplio de criterios y pautas que se remiten en última instancia a la reflexión ética, pero ésta no dice el hacer concreto sino que da el criterio para enfrentar la situación y decidir. La ética no es un catálogo de normas concretas sobre el horizonte infinito de las decisiones humanas, sino el conjunto normativo esencial orientador desde la cual el hombre asume sus propias y auténticas responsabilidades en cuanto ser social, colectivo que decide no sólo por sí mismo sino por los demás en cuanto sus actos no son puramente individuales sino sociales. Pero este marco orientador es plural, pues depende de la ética a la cual se refiera y se remita, bien a una ética marxista, existencialista, utilitaria, hedonista, cristiana, etc.
La ética (cuya raíz originaria es la libertad, es decir, la distinción entre el comportamiento específico del hombre como ser consciente y equidistante no determinado por el dinamismo instintivo) abre en él ese espacio de una conducta que se hace y se asume a través de la intencionalidad del sujeto, que al mismo tiempo que elige, construye poco a poco un modo de ser, su e J o s. Esta dimensión, fundada en el carácter específico de la conducta humana que no se ajusta a un inmediatismo frente a la realidad, es una libertad situada, al mismo tiempo, con limitaciones y ataduras, pero, de todos modos, la fuente de la moral y la ética.
Con mucha razón Emerich Coreth sustenta: "Vivimos la experiencia de que nos sale al paso un valor reclamando su afirmación y realización, que nos expresa un deber absoluto y que tal vez exige la renuncia a otra forma de comportamiento agradable y habitual. Quizá apartamos la vista e intentamos arrinconarlo marginándolo de nuestro campo visual. Y, sin embargo, percibimos una llamada imperante, una demanda obligatoria, que reclama nuestra libre decisión, pero que impone a nuestra libertad una obligación vinculante. Este fenómeno forma parte de las experiencias fundamentales de la existencia humana. De ahí que incesantemente haya preocupado a los filósofos de todos los tiempos. Es un fenómeno de tipo ético. ¿Qué significa y cómo hay que explicarlo? ¿Qué es un valor ético, un precepto moral, una actuación ética?" (¿Qué es el hombre?, 1982)
Si bien luego abordaremos el problema de los valores, aquí debemos reconocer el carácter histórico social de las normas morales y que subsiste un fondo de exigencia incondicional y un fondo universalizante que le atañe y le toca a su estructura básica como ser humano. Por ello, Coreth afirma: "Ante la pluralidad de valores y de campos de valor, no sólo de lo útil, de lo útil y práctico y de lo vitalmente ventajoso, sino también de los valores intelectuales, estéticos y culturales, se plantea esta pregunta: ¿existen también valores que afectan al hombre en cuanto hombre, que le llevan al desarrollo y realización plena en su ser propiamente humano? ¿Existen valores por los que el hombre se hace, no sólo buen músico, un buen estudiante y deportista, un buen jurista, físico, médico, etc., es decir, no sólo se hace "bueno" en éste o en aquel sector particular de la actividad humana, sino un hombre bueno, o lo que es lo mismo, un individuo que en lo peculiar y esencial de su ser humano ha llegado a su pleno desarrollo y realización? Esa es la esencia de la moral. A un valor de este tipo lo llamamos un valor moral, lo moralmente bueno. Todo aquello que corresponde al autodesarrollo esencial y común a todos los hombres es moralmente bueno. Por el contrario, todo lo que se opone a dicho desarrollo es moralmente malo"(¿Qué es el hombre?)
¿Cuál es el fundamento de la moral? Ha sido objeto de diversos cominos desde Aristóteles, santo Tomás de Aquino, a pesar del giro racionalista y autonomista de la ética kantiana y la crítica despiadada (pero injusta) de Nietzsche a la moral judeocristiana. Paralelamente se han desarrollado diversas teorías para explicar la conducta moral desde otros marcos, como los análisis de Marx, Freud, Piaget, Skinner. Con todo, a inicios del siglo veintiuno subsiste una gran proliferación de escritos sobre la ética que copan gran parte de la filosofía analítica, incluso del problema de la ética en el marxismo, la ética de la situación inspirada en los planteamientos de Sartre y Simone de Beauvoir. Con todo y a pesar de los múltiples obstáculos que se le ponen, la reflexión de orientación cristiana se va redescubriendo
- EL PROBLEMA DEL CONOCIMIENTO Y LOS VALORES
Al margen de cuanto hemos indicado al tratar sobre cómo explica Kan y Tomás de Aquino el conocimiento, debemos indicar que el problema del conocimiento supone e implica toda una historia relacionada en gran parte con el desarrollo de las ciencias, de los métodos experimentales, el avance de la matemática, el desarrollo elevado de las ciencias naturales, la insurgencia de las ciencias sociales, etc.
En este contexto, y dentro de las circunstancias actuales del majestuoso desarrollo científico y tecnológico, se hace cada vez más claro las implicaciones de este saber sobre las culturas, y al mismo tiempo los desarrollos ambiguos en su uso y la utilización de las estrategias políticas de la dominación. Por ello, el marcado acento crítico sobre el conocimiento y la utilización de las ciencias cuando éstas pretenden imponerse como instancias totalmente autónomas o cuando se postulan tesis discutibles como la exigencia de la neutralidad en sus desarrollos metodológicos o su en concepción puramente positivista.
Tal situación obliga a Guillermo Hoyos a manifestar que "una primera tarea de reflexión epistemológica consiste, pues, en establecer el diagnóstico de la positivización de las ciencias sociales en América latina y en señalar la función ideológica de éstas como legitimización de la legalidad del sistema dominante..., a este nivel la reflexión epistemológica pretende como segunda tarea poder recuperar el espacio específico de las ciencias sociales para devolverles a éstas su objeto y método. La crítica del positivismo restaura al mismo tiempo la relatividad del conocimiento y de la apropiación técnica de la naturaleza respecto a la totalidad social y muestra la trascendencia material de ésta a todo intento de sistematización empírica positiva" (El sentido de la reflexión epistemológica sobre las ciencias sociales, en Cuadernos de Filosofía y Letras, junio de 1979)
Los problemas clásicos del conocimiento se refieren a los aspectos de esta relación intrínseca de los tres elementos del proceso del conocer: ¿Puede el sujeto conocer el objeto? (Problema de la posibilidad del conocimiento). ¿Es la razón o la experiencia la fuente primera y fundamental del conocimiento? (Problema del origen del conocimiento). ¿En el conocimiento, es el objeto el que determina al sujeto o el sujeto el que determina e impone sus condiciones al objeto como plantea Kant el problema? (Problema de la esencia del conocimiento). ¿Fuera del conocimiento discursivo existen otras formas de conocer la realidad como la intuición opuesta a la forma lógica argumentativa? (Problema de las formas del conocimiento). Cuando un conocimiento se revela como verdadero, ¿con qué criterio podemos estar absolutamente ciertos de que es así? (Problema del criterio de verdad del conocimiento).
En las discusiones actuales se debate si es igual o no el término gnoseología y epistemología. Esta parece referirse a la filosofía de la ciencia y en cuanto tal, según Piaget, va conformándose cada día más en forma autónoma al interior de cada ciencia en particular. La filosofía de la ciencia tendría un aspecto más bien crítico-histórico respecto a las condiciones, límites y supuestos de la ciencia.
En sentido lato, la gnoseología comprende el estudio sobre el origen y la naturaleza del conocimiento humano al mismo tiempo que la validez de su contenido. En sentido estricto, la gnoseología es la indagación filosófica acerca de la validez objetiva del conocimiento; y desde este punto de vista se distingue y se relaciona con la lógica formal cuyo objeto son las relaciones de los contenidos de pensamientos entre sí (estudio de las estructuras internas del pensamiento: concepto, juicio, raciocinio) al mismo tiempo que las leyes genéricas del pensamiento. La gnoseología estudia los mismos contenidos noéticos según su relación al objeto y su función representativa de la realidad.
Es en este contexto que abordamos el problema de los valores que forman parte de nuestra vida tanto como las cosas, personas e instituciones que nos rodean. No podemos dejarlos de lado. Corresponde hacerse cargo de su presencia, pues la calidad de nuestras vidas depende del valor de los objetos que usemos, gocemos o seamos capaces de crear. Ellos son los que propiamente le dan una dimensión ética a nuestra existencia. No sólo son valores las cosas que constituyen el mundo, sino también mis propias actividades, incluso mis deseos, esperanzas e intereses.
El término valor fue utilizado primero por la economía política al estudiar el valor de uso y de cambio de las cosas. Tomás Hobbes (1588-1679) sostenía que "el valor o estima de un hombre es, como el de todas las demás cosas, su precio; es decir, tanto como sería dado por el uso de su poder. Por consiguiente, no es absoluto, sino una consecuencia de la necesidad y del juicio de otro. Un hábil conductor de soldados es un gran precio en tiempo de guerra presente o inminente; pero no lo es en tiempo de paz" (Leviatan).
Antes de Rudolph Lotze (1817-1881) sólo ocasionalmente la filosofía habló de valores; él hizo del valor un contenido fundamental del filosofar. Y atendiendo a la cosa significada con el vocablo "valor", cabe afirmar que indudablemente el pensamiento filosófico se había ocupado siempre en este problema bajo el título de bien y de bondad (bonum et bonitas).
La moderna filosofía introducida por Max Scheler (1874-1928) y que procede de Lotze, distingue nítidamente entre valor y bien: los bienes pertenecen al orden del ser, mientras que los valores se enfrentan a éste con "suprema independencia" y forman un reino propio. En este contexto, debemos afirmar que la verdad es el bien de la inteligencia humana universal; y es un bien universal para toda inteligencia humana.
Entonces, el valor está en las cosas mismas? ¿Es sólo una cualidad que el sujeto le otorga al objeto? ¿Es una relación entre la propiedad del objeto y la valoración del sujeto? ¿ Los valores tienen una existencia en sí, independiente? ¿ Los valores son una creación total del hombre?
Pero, ¿qué son los valores? J. Hessen dice que "cuando se habla de "valor" puede entenderse tres cosas: la vivencia del valor, la cualidad del valor y la idea del valor. Si por valor se entiende exclusivamente la vivencia, se coloca el valor en la psique, en la conciencia, es decir, se lo sicologiza. Se incurre en el error opuesto cuando se tiene presente sólo la idea de valor. En este caso es fácil llegar a convertir el valor en una cosa, a hipostasiarlo, como lo hizo Platón. Por último, si se concibe el "valor" exclusivamente como cualidad, como modalidad de la cosa se lo naturaliza o cosmologiza. Se hace del valor algo propio de las cosas. Las tres concepciones son unilaterales. Perciben algo correcto, pero lo ven demasiado exclusivamente y pasan por alto otros detalles" (Tratado de Filosofía, 1970)
Sólo puede haber distinción entre bienes y valores en el sentido de que: con el término bienes se indican las cosas individuales, puesto que en ellas están realizados los valores; y se denomina valores las esencias o ideas valórales abstraídas de aquellas. En definitiva, podemos describir el valor como el ser mismo en la medida que, por virtud de su contenido, significa una perfección y atrae a la potencia apetitiva.
Los valores son los criterios, los pensamientos, las decisiones que permiten calificar y acertar qué es lo que se debe potenciar en una cultura como educativo. Los valores más fundamentales del quehacer cultural más humanizador son: la libertad, la creatividad y la dialogicidad.
De la esencia del valor depende la peculiaridad de su aprehensión. Si el valor se separa del ser no es accesible a la razón orientada, hacia él; y puesto que se abre únicamente al sentir emocional, surge el irracionalismo valoral. Lo contrario de éste sería un racionalismo valoral que disolvería en el ser el carácter propio del valor. Entre ambos se encuentra la aprehensión intelectual del valor, que lo descubre porque el ser es intrínsecamente valioso, pero que nunca puede constituir la respuesta total a aquel, porque el valor perfecciona al ser y, por consiguiente, sólo encuentra la respuesta plenamente adecuada en el sentir y el querer; por eso, aún la aprehensión intelectual del valor estará siempre impregnada de elementos sentimentales y apetitivos.
Al dominio del valor pertenecen la oposición de valor y no valor, así como la ordenación jerárquica de los valores. El valor descansa en el orden del ser y del obrar a él ajustado, mientras que la desviación del orden deontológico denota no valor y, al fin, conduce a la culpa moral.
Por lo que respecta a la jerarquía, los grados del valor corresponden a los del ser. Desde un punto de vista más formal se distingue el valor por razón del goce (o valor deleitable) y el valor por razón de la utilidad (o valor útil). El valor por razón de sí es pretendido por sí mismo; el valor deleitable irradia el valor por razón de sí, puesto que atrae hacia éste y fluye de su posesión beatificante; el valor útil está al servicio del valor por razón de sí como medio para un fin.
Atendiendo al contenido, el valor por razón de sí muestra los grados siguientes: valores económicos, vitales, espirituales (lo verdadero, lo bello, el bien ético) y religiosos (lo santo). La jerarquización de Scheler, quizá como el axiólogo más significativo del objetivismo contra el subjetivismo, responde a esta enumeración, que sigue los grados del ser: valores sensibles: gratos e ingratos; valores vitales, que se subdividen en: lógicos: verdadero-falso, estéticos: bello-feo, éticos: justo-injusto; y valores religiosos que ocupan el lugar supremo, pues en ellos se trata directamente del Bien infinito (Dios
disciplina:
Filosofía y Política
Los desafortunados sucesos políticos que ya habían vencido a Sócrates, fue la motivación más importante para Platón para escribir La República, una obra sobre cómo debería ser la justicia y el gobierno.
Este famoso trabajo resultó ser un verdadero ejemplo sobre política y sobre la educación.
Para Platón un gobierno justo debería estar en manos de personas con la virtud de la sabiduría; respaldado por guerreros cuya virtud sea la fortaleza y constituido por una gran parte de pobladores dedicados a la artesanía o a la agricultura, moderados en sus hábitos y con la virtud de la templanza.
Los intereses de la mayoría deberían ser considerados más importantes que los individuales que se limitarán a trabajar y a disfrutar de sus bienes.
En tanto que la vida de los dueños del poder, como la de los guerreros debería ser muy austera, sin posibilidad de amasar fortunas ni administrar bienes propios, que para Platón son los que corrompen a la gente.
La mujer sería considerada semejante al hombre con tareas más ligeras, pudiendo acceder a la misma educación, mientras los hijos serán cuidados por la comunidad para liberarlas de esas tareas.
Los que demuestran ser menos dotados serán educados en forma elemental y se convertirán en los futuros productores, mientras los más aptos continuarán una educación más amplia.
Pero lo más importante en esa república será la justicia que se ejercerá enérgicamente, con autoridad.
En Platón como en Sócrates, los valores morales son el fundamento de una sociedad justa.
También Aristóteles propone una sociedad ideal para lograr un orden político estable, reconociendo que el trabajo manual resulta degradante porque tiende a concentrar al hombre sólo en su tarea y en los beneficios que le reporta.
En Oriente, Confucio (-551 al -459), a. de C., decía que la sociedad no podía conseguir armonía política o civil hasta que su pueblo consiguiera armonía moral en su interior.
Confucio estaba convenido que el comportamiento del hombre para enfrentar las relaciones sociales

Para Confucio el hombre es realmente humano cuando comprende las necesidades de los demás cuando se relaciona con los otros; y esta forma de actuar la debería extender a todo el mundo y también a la naturaleza.
Confucio era básicamente un maestro y enseñaba al pueblo chino que la felicidad del hombre reposa en la tradición, la autoridad y la obediencia.
La sociedad debe ser ordenada estrictamente y cada individuo tendrá obligaciones respecto a sus superiores y responsabilidades respecto a sus subalternos.
El Confucianismo es un método para organizar una sociedad estable y vivir una vida feliz.
El mundo antiguo basaba la política en la moral mientras que en el mundo contemporáneo, con Hegel con la dialéctica histórica como inspiración, Kart Marx, formula el materialismo dialéctico que propone a lo económico como determinante de las condiciones sociales en última instancia.
Sin embargo, en la práctica, el Comunismo demostró que la antigua codicia de los dueños de los medios de producción se transformó en la codicia de los funcionarios que desempeñan cargos de poder, fracasando en gran parte por el mismo mal que se pretendía resolver
Actualmente tanto Oriente como Occidente se orientan hacia una economía de consumo, ignorando las consecuencias ecológicas que provocan; y donde se prioriza el Ser por el tener según los modelos sociales que se imponen por cuestiones económicas.
De algún modo los opuestos se equiparan en sus extremos, por lo que se hace necesario para el mundo globalizado es una doctrina intermedia que evite los grandes males de ambas, al estilo del socialismo democrático, de sociedades como las escandinavas
Filosofía y ciencia
La filosofía y la ciencia son dos caras de la misma moneda. En realidad, la distinción entre una y otra es fruto más de la investigación moderna que de la concepción que los antiguos griegos tenían del conocimiento. Por eso he titulado esta sección “Filosofía y ciencia”, porque hubo un momento en que ambas disciplinas estaban fundidas en una sola. Incluiré aquí textos tanto de quienes la tradición llama filósofos como de aquellos que han pasado a la historia como científicos.
La lengua griega se presta muy bien a la gran riqueza de matices que exige el pensamiento filosófico. Para muchos estudiosos es justamente aquí, en el mundo complejo y a veces sinuoso de la filosofía, donde el griego resplandece con toda su asombrosa gama de matices, como si en su naturaleza tuviera el gen de pensamiento abstracto.
Por el contrario, el latín ofrece menos posibilidades a la especulación filosófica. Lengua concreta, exacta, grave y concisa como ninguna, no facilitó el camino de quienes pretendían expresar con ella el variable y complejo mundo de la filosofía. Aun así, hombres como Lucrecio, Cicerón o Séneca lograron legarnos en latín algunas de las más emocionantes obras filosóficas de la literatura antigua. También ellos tendrán hueco en estas páginas.
Nacimiento de la Filosofía:
DE LA TÉCNICA A LA FILOSOFÍA.
A partir de la tecnología primitiva, pasando por los rudimentos teoréticos de la ciencia, por la especulación dentro de las producciones poético-religiosas y político-legislativas, a través de un camino que transita por Homero y Hesíodo, la medicina y la geometría, los siete sabios y los presocráticos, desde la historia mítica de Heródoto a racional de Tucídides, se llegará, paulatinamente, hasta el progresivo descubrimiento de la Filosofía, que culminará con Sócrates y los sofistas, pero, sobre todo, con Platón y Aristóteles.
Tanto Platón (Teeteto,155c) como Aristóteles (Metafísica A,2982b11) han visto el origen de la filosofía y del filosofar en el asombro, bella imagen que se ha hecho clásica y lugar común tradicional para explicar el origen de la filosofía. También tradicionalmente se ha querido exponer su nacimiento atendiendo a la etimología de la palabra filosofía que, significa, amor al saber o amistad hacia la sabiduría. Pero es más urgidos por la apremiante necesidad y en la dirección de la resolución de problemas prácticos, que comenzarán a reflexionar los hombres, antes que motivados por la extrañeza y la curiosidad o el amor. Fue la racionalidad latente en las actividades prefilosóficas, la técnica fundamentalmente, que haría posible una ciencia que los griegos supieron secularizar, lo que pudo generar la actividad filosófica misma. La poesía, junto a la técnica, la matemática y la geometría, en un medio con intereses en política que obligaba a separar lo imaginario de lo racional, constituyen los más importantes componentes prereflexivos de las actividades prefilosóficas.
La sabiduría primitiva se presenta como un medio de escapar de la necesidad apremiante que mueve en busca de la utilidad y que, tras el descubrimiento del fuego que sacó al hombre prehistórico de las cavernas, tendrá su mayor éxito en la revolución neolítica, cuando el hombre descubre la agricultura, pasando de la caza y la recolección a la ganadería y la agricultura.
a) Junto a la sabiduría poético-religiosa y en estrecha relación con ella, se inventaron las artes y técnicas, para cubrir las necesidades de supervivencia, tanto materiales como espirituales. El entramado poético tradicional proporcionaba un medio psicológico de cohesión social y de dominio de uno mismo, representando la integración del individuo en una totalidad organizada; una primera concepción del mundo, de carácter simbólico e imaginativo, entrelazada con el progresivo dominio de la naturaleza. Este primer saber consiste en la sabiduría como técnica, donde el sabio es considerado como experto y entendido en un arte o técnica, como la fabricación de arcos y flechas, al tiempo que también se consideraría sabio al poeta-sacerdote conocedor de las leyendas y tradiciones de los antepasados.
b) En un segundo momento, los habitantes de la antigua Grecia aplicaron también su atención a los asuntos cívicos e inventaron leyes y todo lo relativo a la convivencia ciudadana. Detentadores de esta clase de sabiduría eran los llamados Siete Sabios de Grecia, que destacaron como legisladores.
c) En tercer lugar tenemos que los llamados presocráticos, desde comienzos del siglo VI a.C., fueron los primeros filósofos de la naturaleza y quienes partieron de la premisa de que había que encontrar el fundamento único de la multiplicidad natural, la base y comienzo, el arché o principio de todas las cosas que en la apariencia se nos presentan como varias, multiformes y mudables. Lo que se gestó a partir de Tales fue la indagación de una causa física al margen de lo mitológico. El impulso para buscar lo fundamental en la naturaleza sin recurrir a la metáfora ni a la imaginación mitológica, la idea de que la explicación del mundo está dentro de la mecánica de este y que ese afán de dar razón de los fenómenos puede satisfacerse mediante la propia investigación racional.
MODELO RACIONAL DE LOS PRESOCRÁTICOS.
La naturaleza (physis) es ahora concebida como principio (arché), es decir, como aquello que las cosas son y que desde ellas mismas determina su forma de comportarse. Los tres rasgos que corresponden a la physis como arché son: origen, sustrato permanente y causa.
Por tanto, en rigor, puede decirse que los autores que conocemos por Presocráticos (s.VI y V a.C.) constituyen, con el precedente teogónico, esto es, junto a los rasgos especulativos de los poetas (Homero y Hesíodo), el punto inicial de la Historia de la Filosofía; entendida esta como una determinada sabiduría, una investigación intelectual que se desplaza cada vez más hacia lo abstracto, general y universal, en su búsqueda constante de una comprensión sistemática y cada vez más profunda, coherente y omniabarcante de la realidad.
A la genealogía de los dioses particulares (Teogonía), sucede, como principio explicativo, la naturaleza, lo divino, y, finalmente, el ser. Las teogonías (tratados sobre la génesis de los dioses) van siendo sustituidas por cosmogonías. Ese punto inicial, constituye el momento convulso en que se generan unos temas y unos problemas que, articulados en una reflexión organizada, por los sofistas, Platón y Aristóteles, alimentarán el pensamiento de la civilización Occidental durante milenios.
DE LA ORALIDAD A LA ESCRITURA.
La antigua escritura silábica de los minoico-micénicos (lineal A y B), ejercida con fines de registro por una casta de escribas palaciegos, es recogida por los griegos, que la modifican, adaptándole el alfabeto fenicio y dotándola de vocales con lo que inauguran la escritura alfabético-fonética. En el s.VIII a.C. los griegos adoptan el alfabeto de Fenicia, que agilizaría el lenguaje escrito. Esto le permitirá a la lengua griega llegar a un alto grado de abstracción e incidirá notablemente en el surgimiento de la filosofía. La nueva escritura que permite escribir tal y como se habla, desplaza lo secreto y lo hace público. El inicio del largo tránsito de la oralidad a la escritura es un elemento relevante en cuanto al nacimiento de la filosofía; aunque es bien sabido que el pueblo griego prefería el medio oral al escrito y que su implantación generó no pocas tensiones, tardando varios siglos en afianzarse.
DEL MITO AL LOGOS. LOS FILÓSOFOS CONTRA LOS POETAS.
La propia historia de la filosofía no será más que la historia del esfuerzo humano por establecer unos criterios que le permitan distinguir lo verdadero y lo falso, lo fundamentado y lo sin fundamento, de la manera menos arbitraria posible, esto es, dando argumentos racionales que sirvan de justificación y fundamentación de sus propuestas. Del encuentro entre poetas y filósofos, los primeros quedarán progresivamente marginados por los segundos como buscadores e intérpretes de la verdad, cuyo modelo vendría representado por la geometría.
En un principio el mito y el logos no se oponen, el mito es una narración sagrada que recoge las gestas de los héroes y la vida de los dioses para servir de modelo de conducta. Pero con el surgimiento de los filósofos y los sofistas, éstos empiezan a competir con los antiguos educadores del pueblo griego, los poetas, que son intérpretes, como los adivinos oraculares, de un saber no racional. Por tanto, la clásica oposición entre el mito y el logos, no obstante su existencia, quizá no haya sido tan tajante como se acostumbra a ver. En su origen, Mito y logos significan lo mismo, a saber, el decir. Pronto iba a comenzar la divergencia entre el decir de los poetas y el de los filósofos. El paso decisivo lo darán los presocráticos, auténticos poetas-filósofos en los que la segunda parte del compuesto empieza ya a pesar más que la primera.
En el tiempo de Platón la tensión entre las dos tendencias se encuentra ya rota. Platón atribuye a los poetas la condición de medios vehiculares de la educación griega y precisamente lo que él pretende es solucionar una crisis de su época, y ello lo tiene plenamente ocupado, porque su propósito estriba en ponerse en el lugar de los poetas y en poner la filosofía, en el lugar de la poesía. El será uno de los que se encargará de inclinar la balanza hacia la cultura escrita enfrentándose con la cultura oral. Pero debemos tener siempre presente que el predominio de una tendencia sobre la otra nunca supone la desaparición de la vencida sino su despotenciación, ya que nosotros mismos, en nuestra contemporaneidad escrita, no dejamos de estar sujetos, también a la oralidad.
La escritura se irá lentamente convirtiendo en aliada de la Filosofía, de su mano, los sofistas y los filósofos desplazarán a los poetas como educadores del pueblo griego. Los Diálogos de Platón están traspasados por ésta tensión de la lucha final por la competencia educativa y el propio pensador, que encarnaba el paso definitivo en la Grecia clásica de la oralidad a la escritura, dejó un monumento literario en el que se refleja el desgarramiento de quien se cuestiona su tradición junto a la ambigüedad con que es recibida toda novedad en la cultura. Por eso en el diálogo Fedro, al contar un mito sobre el invento de la escritura, Platón dudará en si considerarla un bien o un mal para los hombres.
Como el resto de las culturas antiguas (y como en las tribus orales actuales), la cultura griega se asentaba en el mito y en la oralidad, en los relatos transmitidos y enseñados por poetas sin escritura, educadores del pueblo, generalmente ancianos, que eran los transmisores de la información relevante de una generación a otra en los pueblos que no tenían escritura.
Los manuales de conducta de los griegos, como los de otros pueblos, eran canciones orales que los poetas y ancianos narraban a los jóvenes. En la cultura griega se transmitían especialmente los códigos de conducta colectiva a través de las canciones de los dos grandes ordenadores de la poesía y de la religión griegas: Homero y Hesíodo, cuyos relatos circulaban de boca en boca y que serían posteriormente recogidos por escrito. Sin embargo, no hay que olvidar una peculiaridad griega muy importante respecto a otras culturas, la carencia de una rígida dogmática religiosa que favoreció la innovación en la poesía.
EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN
La filosofía nace también gracias a que se produjo en Grecia un desplazamiento progresivo de las formas de expresión y cognición religiosas, surge como fruto, por tanto, de un proceso de secularización. Y efectivamente, la evolución de la religión griega constituye uno de los factores más importantes entre los que hicieron posible el pensamiento racional en la Grecia antigua y clásica.
Los sistemas de narraciones sacras y culturales del pueblo griego se irán desplazando, paulatinamente, en el dilatado lapso de alrededor de unos cuatro siglos, hacia sistemas de razonamiento cada vez más abstracto y complejo.
El mismo proceso puede constatarse en el nacimiento de la Historia como disciplina con carácter científico-racional e independiente. De la Historia mítico-religiosa narrada por los poetas en forma de leyendas, se irá evolucionando hasta una Historia semilegendaria, como la de Heródoto, hasta llegar a la historiografía de Tucídides, quien opone ya su quehacer, entendido como narración verídica de los hechos y causas de los acontecimientos sociopolíticos, a los relatos fabulados de los poetas.
Frente a los poetas y adivinos poseedores de un conocimiento por inspiración o revelación de la divinidad, los griegos posteriores a Homero van formando un concepto de actividad cognoscitiva erigido en la coherencia del discurso.
Las matemáticas y la astronomía que fueron importadas de Egipto y Babilonia por los primeros filósofos, quienes las fueron desligando de sus funciones religiosas, ofrecerán un modelo de reflexión adecuado para la empresa cognoscitiva que se aventuraban a abordar; un modelo aplicable a todas las esferas de la vida humana.
El saber poético del mundo griego estaba sujeto a una cierta libertad, superior a la tuvieron y tienen otras mitologías guardadas por un clero celoso de sus privilegios y convencido de su carácter revelado, una libertad que lo preservó de la intolerancia, (pese a los contados casos de impiedad entre los que destacarán los juicios y las condenas de Anaxágoras, Protágoras y Sócrates).
Al estar vehiculados por una tradición poética los mitos griegos carecieron de la inflexibilidad que en otros lugares han tenido las narraciones de carácter religioso. No hubo ningún libro canónico y dogmático preservado por una casta sacerdotal del que se prohibiese cualquier crítica y modificación. Los narradores tuvieron la posibilidad de introducir variaciones en los relatos tradicionales. El amplio margen de libertad crítica existente en la sociedad griega al respecto de la religión favoreció ese progresivo avance crítico que culminaría en la filosofía.
José Ortega y Gasset, acierta al señalar que en las creencias se está instalado, y que es sólo cuando éstas se ponen en cuestión cuando surgen las ideas, como nuevos instrumentos para aprehender la realidad cuestionada. Así, el camino que va de la religión a la filosofía será el mismo que separa las creencias de las ideas. Y una idea no es más que una creencia justificada racionalmente, susceptible de corrección y modificación al tener que ser continuamente revisada y al tener que dar razón de sí misma. Frente a las creencias, que son absolutas e inmóviles, surgirán las ideas, obligadas a cambiar para dar razón de un mundo cambiante a la luz de las nuevas experiencias; aunque con la continua vocación de alcanzar una teoría definitiva.
En Grecia a medida que los mitos como creencias van siendo sometidos a crítica, van cediendo su lugar a los razonamientos y las ideas. Por otro lado, allí donde no llegan las ideas o los razonamientos con firmeza, o donde se tornan excesivamente complejos, seguirán instalándose los mitos; como sucedáneos imaginarios que satisfacen mediante la fantasía la necesidad humana de contar con explicaciones de lo que sucede en el mundo.
Entre los críticos del mito en la antigüedad griega nos encontramos fundamentalmente con la ilustración ateniense (los sofistas) y Jenófanes de Colofón (crítica del antropomorfismo); pero también los filósofos presocráticos (por su racionalismo) y el género teatral de la comedia ática, cultivado con maestría por Aristófanes (por su burla despiadada de las creencias ingenuas y acríticas) contribuyeron a diluir la base imaginaria de creencias colectivas y a hacer fuerte el núcleo duro de la investigación científica y racional.
Como ya hemos señalado, los griegos importaron de Egipto y Mesopotámia la geometría y la astronomía, pero a diferencia de esos otros pueblos, supieron separar mucho dichas ciencias de su envoltura mítico-religiosa y sacarles un mayor provecho. La envoltura mítica nunca desaparecerá por completo y se manifestará como esoterismo en todas las épocas, como por ejemplo, en la mística del número de los pitagóricos que llegará hasta Kepler y hasta los escritos esotéricos de Newton; plasmada en toda la literatura imaginaria que acompañaba a los descubrimientos científicos por los que les conocemos y que les han dado el renombre universal alcanzado. Más que de paso del Mito al Lógos hay que decir que a partir de los griegos, en la cultura occidental, se ha dado un predominio de lo racional sobre lo irracional.
En el período que va desde la Historia mítica de Heródoto hasta la racional de Tucídides culmina una revolución filosófica, que afecta a todos los órdenes de la existencia ciudadana de los griegos, manifestándose en la vida política con la creación de la democracia.
EL DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL.
La fundación de diversas colonias comerciales a lo largo de las costas mediterráneas favorecería el desarrollo de la actividad comercial, entrando los griegos en contacto con otros pueblos, costumbres, usos y creencias. Los primeros filósofos (presocráticos) procedían de éstas regiones limítrofes o fronterizas, así como los sofístas.
La observación de costumbres y creencias tan diversas debió de incitar a los presocráticos a intentar superar los particularismos de cada cultura, recurriendo a elementos objetivos y comunes a todos los seres humanos, como el intelecto o la razón. La perspectiva racional se iría afianzando para responder a los interrogantes que plantea el universo sin necesidad de redactar un mito local, sólo válido para un pueblo, sino investigando con la finalidad de proporcionar explicaciones válidas para todas las culturas, explicaciones universales, como el teorema de Pitágoras.
La invención de la moneda acuñada favorecerá el comercio en las cada vez más perfeccionadas naves griegas y presentará, a su vez, un carácter de representación universal, válida para intercambio objetivo de mercancías, más allá del trueque subjetivo de unos bienes por otros.
LAS TRANSFORMACIONES SOCIOPOLITICAS.
Las hondas transformaciones socioculturales acaecidas a lo largo de la era presocrática, también influyeron en el surgimiento de la explicación racional y su predominio sobre la explicación mítica. Homero fue la Enciclopedia tribal de los griegos, un "arquetipo épico de la palabra preservada por medios orales" que "se componía de un compendio de materia a recordar, de tradiciones a mantener y de paideia (o educación) que transmitir".
En los poemas homéricos y en las obras hesiódicas aprendían los griegos la política, la moral y la teología, por mediación de los poetas, era esta una sociedad aristocrática, agrícola y guerrera, dividida entre la nobleza y el pueblo, en la que sus valores supremos estaban constituidos por aquellos pertenecientes a la clase privilegiada, es decir, el linaje, el éxito y la fama. Los poemas homéricos, la Ilíada y la Odisea, reflejan la ideología de esta casta dominante, de la aristocracia guerrera latifundista, mientras que los poemas hesiódicos, como la Teogonía y Los Trabajos y los Días, reflejan la ideología de los campesinos, y del pueblo llano en general.
Pero pronto iban a ir surgiendo, nuevas clases sociales, gracias al comercio y a causa de los enfrentamientos bélicos con otros pueblos, como los persas, que forzarían a la aristocracia a compartir el poder con los nuevos comerciantes a cambio de su colaboración en la lucha contra el invasor.
La antigua aristocracia, noble y guerrera, defensora de las tradiciones, iba a ser paulatinamente desplazada por la nueva clase económica, comercial y artesana, cuyas actividades e intereses eran completamente diferentes. La cultura tradicional y mítica, que defendía viejos privilegios basados en la costumbre, comenzó a ser sustituida por los valores de la nueva clase social emergente, basados en principios y leyes de carácter racional. Frente al linaje de sangre, el éxito en la guerra y la fama épico-heróica, los valores de la sociedad aristocrática, iban a surgir con gran fuerza los valores de una sociedad democrática, que coexistirán con los antiguos, en tensión constante, los valores de la libertad e igualdad, de la participación y éxito en la política, y, en definitiva, de la ciudadanía, que alcanzará su mayor esplendor en el siglo V a.C., conocido como el siglo de Perícles, y como el periodo de la Ilustración ateniense.
Es a causa de la emergencia de esta nueva clase social que se desarrollarán nuevas formas de organización política. Las condiciones geográficas de Grecia, con numerosas barreras físicas entre las diferentes regiones, contribuyeron a dificultar la idea de imperio, formándose, en lugar de dicha opción, confederaciones de ciudades independientes. Ciudades-estado, denominadas polis, una nueva concepción política en nada parecida a los imperios teocráticos de los persas o de los egipcios. En consecuencia, el poder carismático y totalitario de los reyes comenzó a ser sustituido por la autoridad racional de los nuevos gobernantes y los antiguos súbditos se convirtieron en ciudadanos
Cosmologia :
La Cosmología, que constituye la primera parte de la Metafísica especial, equivale a ciencia del mundo, y etimológicamente considerada puede definirse: la ciencia del mundo en general, definición que no debe entenderse en el sentido de que pertenezca a esta parte de la Metafísica tratar de todas las cosas o seres que constituyen el mundo, sino del universo considerado como colección de seres finitos, o sea por parte de su esencia y origen, propiedades generales, leyes, elementos y atributos o caracteres más importantes y generales del mundo sensible. En conformidad con estas indicaciones, trataremos aquí 1º del mundo en general: 2º de los principios esenciales de los cuerpos: 3º de las leyes de la naturaleza física: 4º de las principales afecciones o propiedades de los cuerpos: 5º de los cuerpos vivientes y animados, por ser partes principales del mundo visible.
Desde siempre, el ser humano se ha interesado por conocer y comprender el Universo y las leyes que lo rigen. Desde distintos puntos de vista, la Filosofía, la Religión y la Ciencia han intentado responder a estas preguntas. La parte de la Ciencia que estudia el Universo en su totalidad se llama Cosmología.
La Cosmología se ocupa científicamente de aspectos como la composición del Universo, su estructura, forma, origen, evolución y destino final. Para ello, se sirve de la observación astronómica y el conocimiento científico. Otras ciencias como la Astronomía, la Física y las Matemáticas son de gran utilidad para la Cosmología. Los avances tecnológicos son fundamentales en el desarrollo de la Cosmología moderna.
DE LA TÉCNICA A LA FILOSOFÍA.
A partir de la tecnología primitiva, pasando por los rudimentos teoréticos de la ciencia, por la especulación dentro de las producciones poético-religiosas y político-legislativas, a través de un camino que transita por Homero y Hesíodo, la medicina y la geometría, los siete sabios y los presocráticos, desde la historia mítica de Heródoto a racional de Tucídides, se llegará, paulatinamente, hasta el progresivo descubrimiento de la Filosofía, que culminará con Sócrates y los sofistas, pero, sobre todo, con Platón y Aristóteles.
Tanto Platón (Teeteto,155c) como Aristóteles (Metafísica A,2982b11) han visto el origen de la filosofía y del filosofar en el asombro, bella imagen que se ha hecho clásica y lugar común tradicional para explicar el origen de la filosofía. También tradicionalmente se ha querido exponer su nacimiento atendiendo a la etimología de la palabra filosofía que, significa, amor al saber o amistad hacia la sabiduría. Pero es más urgidos por la apremiante necesidad y en la dirección de la resolución de problemas prácticos, que comenzarán a reflexionar los hombres, antes que motivados por la extrañeza y la curiosidad o el amor. Fue la racionalidad latente en las actividades prefilosóficas, la técnica fundamentalmente, que haría posible una ciencia que los griegos supieron secularizar, lo que pudo generar la actividad filosófica misma. La poesía, junto a la técnica, la matemática y la geometría, en un medio con intereses en política que obligaba a separar lo imaginario de lo racional, constituyen los más importantes componentes prereflexivos de las actividades prefilosóficas.
La sabiduría primitiva se presenta como un medio de escapar de la necesidad apremiante que mueve en busca de la utilidad y que, tras el descubrimiento del fuego que sacó al hombre prehistórico de las cavernas, tendrá su mayor éxito en la revolución neolítica, cuando el hombre descubre la agricultura, pasando de la caza y la recolección a la ganadería y la agricultura.
a) Junto a la sabiduría poético-religiosa y en estrecha relación con ella, se inventaron las artes y técnicas, para cubrir las necesidades de supervivencia, tanto materiales como espirituales. El entramado poético tradicional proporcionaba un medio psicológico de cohesión social y de dominio de uno mismo, representando la integración del individuo en una totalidad organizada; una primera concepción del mundo, de carácter simbólico e imaginativo, entrelazada con el progresivo dominio de la naturaleza. Este primer saber consiste en la sabiduría como técnica, donde el sabio es considerado como experto y entendido en un arte o técnica, como la fabricación de arcos y flechas, al tiempo que también se consideraría sabio al poeta-sacerdote conocedor de las leyendas y tradiciones de los antepasados.
b) En un segundo momento, los habitantes de la antigua Grecia aplicaron también su atención a los asuntos cívicos e inventaron leyes y todo lo relativo a la convivencia ciudadana. Detentadores de esta clase de sabiduría eran los llamados Siete Sabios de Grecia, que destacaron como legisladores.
c) En tercer lugar tenemos que los llamados presocráticos, desde comienzos del siglo VI a.C., fueron los primeros filósofos de la naturaleza y quienes partieron de la premisa de que había que encontrar el fundamento único de la multiplicidad natural, la base y comienzo, el arché o principio de todas las cosas que en la apariencia se nos presentan como varias, multiformes y mudables. Lo que se gestó a partir de Tales fue la indagación de una causa física al margen de lo mitológico. El impulso para buscar lo fundamental en la naturaleza sin recurrir a la metáfora ni a la imaginación mitológica, la idea de que la explicación del mundo está dentro de la mecánica de este y que ese afán de dar razón de los fenómenos puede satisfacerse mediante la propia investigación racional.
MODELO RACIONAL DE LOS PRESOCRÁTICOS.
La naturaleza (physis) es ahora concebida como principio (arché), es decir, como aquello que las cosas son y que desde ellas mismas determina su forma de comportarse. Los tres rasgos que corresponden a la physis como arché son: origen, sustrato permanente y causa.
Por tanto, en rigor, puede decirse que los autores que conocemos por Presocráticos (s.VI y V a.C.) constituyen, con el precedente teogónico, esto es, junto a los rasgos especulativos de los poetas (Homero y Hesíodo), el punto inicial de la Historia de la Filosofía; entendida esta como una determinada sabiduría, una investigación intelectual que se desplaza cada vez más hacia lo abstracto, general y universal, en su búsqueda constante de una comprensión sistemática y cada vez más profunda, coherente y omniabarcante de la realidad.
A la genealogía de los dioses particulares (Teogonía), sucede, como principio explicativo, la naturaleza, lo divino, y, finalmente, el ser. Las teogonías (tratados sobre la génesis de los dioses) van siendo sustituidas por cosmogonías. Ese punto inicial, constituye el momento convulso en que se generan unos temas y unos problemas que, articulados en una reflexión organizada, por los sofistas, Platón y Aristóteles, alimentarán el pensamiento de la civilización Occidental durante milenios.
DE LA ORALIDAD A LA ESCRITURA.
La antigua escritura silábica de los minoico-micénicos (lineal A y B), ejercida con fines de registro por una casta de escribas palaciegos, es recogida por los griegos, que la modifican, adaptándole el alfabeto fenicio y dotándola de vocales con lo que inauguran la escritura alfabético-fonética. En el s.VIII a.C. los griegos adoptan el alfabeto de Fenicia, que agilizaría el lenguaje escrito. Esto le permitirá a la lengua griega llegar a un alto grado de abstracción e incidirá notablemente en el surgimiento de la filosofía. La nueva escritura que permite escribir tal y como se habla, desplaza lo secreto y lo hace público. El inicio del largo tránsito de la oralidad a la escritura es un elemento relevante en cuanto al nacimiento de la filosofía; aunque es bien sabido que el pueblo griego prefería el medio oral al escrito y que su implantación generó no pocas tensiones, tardando varios siglos en afianzarse.
DEL MITO AL LOGOS. LOS FILÓSOFOS CONTRA LOS POETAS.
La propia historia de la filosofía no será más que la historia del esfuerzo humano por establecer unos criterios que le permitan distinguir lo verdadero y lo falso, lo fundamentado y lo sin fundamento, de la manera menos arbitraria posible, esto es, dando argumentos racionales que sirvan de justificación y fundamentación de sus propuestas. Del encuentro entre poetas y filósofos, los primeros quedarán progresivamente marginados por los segundos como buscadores e intérpretes de la verdad, cuyo modelo vendría representado por la geometría.
En un principio el mito y el logos no se oponen, el mito es una narración sagrada que recoge las gestas de los héroes y la vida de los dioses para servir de modelo de conducta. Pero con el surgimiento de los filósofos y los sofistas, éstos empiezan a competir con los antiguos educadores del pueblo griego, los poetas, que son intérpretes, como los adivinos oraculares, de un saber no racional. Por tanto, la clásica oposición entre el mito y el logos, no obstante su existencia, quizá no haya sido tan tajante como se acostumbra a ver. En su origen, Mito y logos significan lo mismo, a saber, el decir. Pronto iba a comenzar la divergencia entre el decir de los poetas y el de los filósofos. El paso decisivo lo darán los presocráticos, auténticos poetas-filósofos en los que la segunda parte del compuesto empieza ya a pesar más que la primera.
En el tiempo de Platón la tensión entre las dos tendencias se encuentra ya rota. Platón atribuye a los poetas la condición de medios vehiculares de la educación griega y precisamente lo que él pretende es solucionar una crisis de su época, y ello lo tiene plenamente ocupado, porque su propósito estriba en ponerse en el lugar de los poetas y en poner la filosofía, en el lugar de la poesía. El será uno de los que se encargará de inclinar la balanza hacia la cultura escrita enfrentándose con la cultura oral. Pero debemos tener siempre presente que el predominio de una tendencia sobre la otra nunca supone la desaparición de la vencida sino su despotenciación, ya que nosotros mismos, en nuestra contemporaneidad escrita, no dejamos de estar sujetos, también a la oralidad.
La escritura se irá lentamente convirtiendo en aliada de la Filosofía, de su mano, los sofistas y los filósofos desplazarán a los poetas como educadores del pueblo griego. Los Diálogos de Platón están traspasados por ésta tensión de la lucha final por la competencia educativa y el propio pensador, que encarnaba el paso definitivo en la Grecia clásica de la oralidad a la escritura, dejó un monumento literario en el que se refleja el desgarramiento de quien se cuestiona su tradición junto a la ambigüedad con que es recibida toda novedad en la cultura. Por eso en el diálogo Fedro, al contar un mito sobre el invento de la escritura, Platón dudará en si considerarla un bien o un mal para los hombres.
Como el resto de las culturas antiguas (y como en las tribus orales actuales), la cultura griega se asentaba en el mito y en la oralidad, en los relatos transmitidos y enseñados por poetas sin escritura, educadores del pueblo, generalmente ancianos, que eran los transmisores de la información relevante de una generación a otra en los pueblos que no tenían escritura.
Los manuales de conducta de los griegos, como los de otros pueblos, eran canciones orales que los poetas y ancianos narraban a los jóvenes. En la cultura griega se transmitían especialmente los códigos de conducta colectiva a través de las canciones de los dos grandes ordenadores de la poesía y de la religión griegas: Homero y Hesíodo, cuyos relatos circulaban de boca en boca y que serían posteriormente recogidos por escrito. Sin embargo, no hay que olvidar una peculiaridad griega muy importante respecto a otras culturas, la carencia de una rígida dogmática religiosa que favoreció la innovación en la poesía.
EL PROCESO DE SECULARIZACIÓN
La filosofía nace también gracias a que se produjo en Grecia un desplazamiento progresivo de las formas de expresión y cognición religiosas, surge como fruto, por tanto, de un proceso de secularización. Y efectivamente, la evolución de la religión griega constituye uno de los factores más importantes entre los que hicieron posible el pensamiento racional en la Grecia antigua y clásica.
Los sistemas de narraciones sacras y culturales del pueblo griego se irán desplazando, paulatinamente, en el dilatado lapso de alrededor de unos cuatro siglos, hacia sistemas de razonamiento cada vez más abstracto y complejo.
El mismo proceso puede constatarse en el nacimiento de la Historia como disciplina con carácter científico-racional e independiente. De la Historia mítico-religiosa narrada por los poetas en forma de leyendas, se irá evolucionando hasta una Historia semilegendaria, como la de Heródoto, hasta llegar a la historiografía de Tucídides, quien opone ya su quehacer, entendido como narración verídica de los hechos y causas de los acontecimientos sociopolíticos, a los relatos fabulados de los poetas.
Frente a los poetas y adivinos poseedores de un conocimiento por inspiración o revelación de la divinidad, los griegos posteriores a Homero van formando un concepto de actividad cognoscitiva erigido en la coherencia del discurso.
Las matemáticas y la astronomía que fueron importadas de Egipto y Babilonia por los primeros filósofos, quienes las fueron desligando de sus funciones religiosas, ofrecerán un modelo de reflexión adecuado para la empresa cognoscitiva que se aventuraban a abordar; un modelo aplicable a todas las esferas de la vida humana.
El saber poético del mundo griego estaba sujeto a una cierta libertad, superior a la tuvieron y tienen otras mitologías guardadas por un clero celoso de sus privilegios y convencido de su carácter revelado, una libertad que lo preservó de la intolerancia, (pese a los contados casos de impiedad entre los que destacarán los juicios y las condenas de Anaxágoras, Protágoras y Sócrates).
Al estar vehiculados por una tradición poética los mitos griegos carecieron de la inflexibilidad que en otros lugares han tenido las narraciones de carácter religioso. No hubo ningún libro canónico y dogmático preservado por una casta sacerdotal del que se prohibiese cualquier crítica y modificación. Los narradores tuvieron la posibilidad de introducir variaciones en los relatos tradicionales. El amplio margen de libertad crítica existente en la sociedad griega al respecto de la religión favoreció ese progresivo avance crítico que culminaría en la filosofía.
José Ortega y Gasset, acierta al señalar que en las creencias se está instalado, y que es sólo cuando éstas se ponen en cuestión cuando surgen las ideas, como nuevos instrumentos para aprehender la realidad cuestionada. Así, el camino que va de la religión a la filosofía será el mismo que separa las creencias de las ideas. Y una idea no es más que una creencia justificada racionalmente, susceptible de corrección y modificación al tener que ser continuamente revisada y al tener que dar razón de sí misma. Frente a las creencias, que son absolutas e inmóviles, surgirán las ideas, obligadas a cambiar para dar razón de un mundo cambiante a la luz de las nuevas experiencias; aunque con la continua vocación de alcanzar una teoría definitiva.
En Grecia a medida que los mitos como creencias van siendo sometidos a crítica, van cediendo su lugar a los razonamientos y las ideas. Por otro lado, allí donde no llegan las ideas o los razonamientos con firmeza, o donde se tornan excesivamente complejos, seguirán instalándose los mitos; como sucedáneos imaginarios que satisfacen mediante la fantasía la necesidad humana de contar con explicaciones de lo que sucede en el mundo.
Entre los críticos del mito en la antigüedad griega nos encontramos fundamentalmente con la ilustración ateniense (los sofistas) y Jenófanes de Colofón (crítica del antropomorfismo); pero también los filósofos presocráticos (por su racionalismo) y el género teatral de la comedia ática, cultivado con maestría por Aristófanes (por su burla despiadada de las creencias ingenuas y acríticas) contribuyeron a diluir la base imaginaria de creencias colectivas y a hacer fuerte el núcleo duro de la investigación científica y racional.
Como ya hemos señalado, los griegos importaron de Egipto y Mesopotámia la geometría y la astronomía, pero a diferencia de esos otros pueblos, supieron separar mucho dichas ciencias de su envoltura mítico-religiosa y sacarles un mayor provecho. La envoltura mítica nunca desaparecerá por completo y se manifestará como esoterismo en todas las épocas, como por ejemplo, en la mística del número de los pitagóricos que llegará hasta Kepler y hasta los escritos esotéricos de Newton; plasmada en toda la literatura imaginaria que acompañaba a los descubrimientos científicos por los que les conocemos y que les han dado el renombre universal alcanzado. Más que de paso del Mito al Lógos hay que decir que a partir de los griegos, en la cultura occidental, se ha dado un predominio de lo racional sobre lo irracional.
En el período que va desde la Historia mítica de Heródoto hasta la racional de Tucídides culmina una revolución filosófica, que afecta a todos los órdenes de la existencia ciudadana de los griegos, manifestándose en la vida política con la creación de la democracia.
EL DESARROLLO DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL.
La fundación de diversas colonias comerciales a lo largo de las costas mediterráneas favorecería el desarrollo de la actividad comercial, entrando los griegos en contacto con otros pueblos, costumbres, usos y creencias. Los primeros filósofos (presocráticos) procedían de éstas regiones limítrofes o fronterizas, así como los sofístas.
La observación de costumbres y creencias tan diversas debió de incitar a los presocráticos a intentar superar los particularismos de cada cultura, recurriendo a elementos objetivos y comunes a todos los seres humanos, como el intelecto o la razón. La perspectiva racional se iría afianzando para responder a los interrogantes que plantea el universo sin necesidad de redactar un mito local, sólo válido para un pueblo, sino investigando con la finalidad de proporcionar explicaciones válidas para todas las culturas, explicaciones universales, como el teorema de Pitágoras.
La invención de la moneda acuñada favorecerá el comercio en las cada vez más perfeccionadas naves griegas y presentará, a su vez, un carácter de representación universal, válida para intercambio objetivo de mercancías, más allá del trueque subjetivo de unos bienes por otros.
LAS TRANSFORMACIONES SOCIOPOLITICAS.
Las hondas transformaciones socioculturales acaecidas a lo largo de la era presocrática, también influyeron en el surgimiento de la explicación racional y su predominio sobre la explicación mítica. Homero fue la Enciclopedia tribal de los griegos, un "arquetipo épico de la palabra preservada por medios orales" que "se componía de un compendio de materia a recordar, de tradiciones a mantener y de paideia (o educación) que transmitir".
En los poemas homéricos y en las obras hesiódicas aprendían los griegos la política, la moral y la teología, por mediación de los poetas, era esta una sociedad aristocrática, agrícola y guerrera, dividida entre la nobleza y el pueblo, en la que sus valores supremos estaban constituidos por aquellos pertenecientes a la clase privilegiada, es decir, el linaje, el éxito y la fama. Los poemas homéricos, la Ilíada y la Odisea, reflejan la ideología de esta casta dominante, de la aristocracia guerrera latifundista, mientras que los poemas hesiódicos, como la Teogonía y Los Trabajos y los Días, reflejan la ideología de los campesinos, y del pueblo llano en general.
Pero pronto iban a ir surgiendo, nuevas clases sociales, gracias al comercio y a causa de los enfrentamientos bélicos con otros pueblos, como los persas, que forzarían a la aristocracia a compartir el poder con los nuevos comerciantes a cambio de su colaboración en la lucha contra el invasor.
La antigua aristocracia, noble y guerrera, defensora de las tradiciones, iba a ser paulatinamente desplazada por la nueva clase económica, comercial y artesana, cuyas actividades e intereses eran completamente diferentes. La cultura tradicional y mítica, que defendía viejos privilegios basados en la costumbre, comenzó a ser sustituida por los valores de la nueva clase social emergente, basados en principios y leyes de carácter racional. Frente al linaje de sangre, el éxito en la guerra y la fama épico-heróica, los valores de la sociedad aristocrática, iban a surgir con gran fuerza los valores de una sociedad democrática, que coexistirán con los antiguos, en tensión constante, los valores de la libertad e igualdad, de la participación y éxito en la política, y, en definitiva, de la ciudadanía, que alcanzará su mayor esplendor en el siglo V a.C., conocido como el siglo de Perícles, y como el periodo de la Ilustración ateniense.
Es a causa de la emergencia de esta nueva clase social que se desarrollarán nuevas formas de organización política. Las condiciones geográficas de Grecia, con numerosas barreras físicas entre las diferentes regiones, contribuyeron a dificultar la idea de imperio, formándose, en lugar de dicha opción, confederaciones de ciudades independientes. Ciudades-estado, denominadas polis, una nueva concepción política en nada parecida a los imperios teocráticos de los persas o de los egipcios. En consecuencia, el poder carismático y totalitario de los reyes comenzó a ser sustituido por la autoridad racional de los nuevos gobernantes y los antiguos súbditos se convirtieron en ciudadanos
Desde siempre, el ser humano se ha interesado por conocer y comprender el Universo y las leyes que lo rigen. Desde distintos puntos de vista, la Filosofía, la Religión y la Ciencia han intentado responder a estas preguntas. La parte de la Ciencia que estudia el Universo en su totalidad se llama Cosmología.
La Cosmología se ocupa científicamente de aspectos como la composición del Universo, su estructura, forma, origen, evolución y destino final. Para ello, se sirve de la observación astronómica y el conocimiento científico. Otras ciencias como la Astronomía, la Física y las Matemáticas son de gran utilidad para la Cosmología. Los avances tecnológicos son fundamentales en el desarrollo de la Cosmología moderna.

La Cosmología moderna
La Cosmología moderna comienza hacia el año 1700. Entonces se plantea la idea de que todas las estrellas de la Vía Láctea forman una agrupación en medio de un Universo mucho mayor. Antes, se creía que nuestra galaxia era todo el Universo.
En el s. XX la Cosmología está marcada por dos grandes avances: la teoría de la relatividad de Einstein, y la teoría inflacionaria. La relatividad unifica el espacio, el tiempo y la gravedad, y cambia la visión del tejido del Universo. La teoría inflacionaria plantea que el espacio se expandió rapidísimamente después del Big Bang.
Hoy, el estudio de la Cosmología se centra en la Física de Partículas. El principal instrumento de la Cosmología actual no son los telescopios, sino los grandes aceleradores de partículas. Buscan partículas que ayuden a resolver misterios como la composición de la materia oscura, qué pasó en los primeros momentos del Universo, o si existen otras dimensiones que no vemos.
La Cosmología moderna comienza hacia el año 1700. Entonces se plantea la idea de que todas las estrellas de la Vía Láctea forman una agrupación en medio de un Universo mucho mayor. Antes, se creía que nuestra galaxia era todo el Universo.

En el s. XX la Cosmología está marcada por dos grandes avances: la teoría de la relatividad de Einstein, y la teoría inflacionaria. La relatividad unifica el espacio, el tiempo y la gravedad, y cambia la visión del tejido del Universo. La teoría inflacionaria plantea que el espacio se expandió rapidísimamente después del Big Bang.
Hoy, el estudio de la Cosmología se centra en la Física de Partículas. El principal instrumento de la Cosmología actual no son los telescopios, sino los grandes aceleradores de partículas. Buscan partículas que ayuden a resolver misterios como la composición de la materia oscura, qué pasó en los primeros momentos del Universo, o si existen otras dimensiones que no vemos.