domingo, 18 de septiembre de 2016

No todas las personas son como uno cree, a veces pensamos que hay muchas personas excelentes pero según el libro son muy pocas las que llegan a esta excelencia, por que?. Por que la mayoría de las personas hacemos las cosas por hacerlas, muchas veces no le ponemos empeño a lo que nos piden y hacemos estrictamente lo necesario y no vamos mas allá de nuestras habilidades para poder llegar a ser verdaderos hombres y mujeres que le sirven de manera total a la sociedad.
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En la biblia encontramos varios ejemplos de animales que no son ´´mediocres´´, entre estos encontramos el ejemplo de la abeja y la hormiga. Al ver la vida de una abeja podemos admirar como es que vive y trabaja, su instinto las lleva a trabajar sin cesar, con perseverancia, diligencia y una productividad asombrante. Ellas tiene una vida muy corta pero esto no les impide para alcanzar a producir varios gramos de miel siendo ella tan pequeña y su vida tan corta. Al lado de la abeja encontramos el zangano, este no se mata trabajando como la abeja, este es el símbolo del hombre mediocre, vive del trabajo ajena, del trabajo de los excelentes, delos sabios, de los que le verdaderamente le sirven a la sociedad. Cuanto mas progreso y felicidad habria en esta sociedad, sino existieran los mediocres y sí muchos sabios. Salomón en Proverbios nos da el segundo ejemplo que es muy claro, “ve a la hormiga , oh perezoso, mira sus caminos, y se sabio”.


Ingenieros, José (1877-1925), filósofo argentino. Nació en Buenos Aires y ejerció una gran influencia en el pensamiento de su tiempo. Tras haber estudiado medicina, fue uno de los introductores de la sicología en su país, participando del positivismo imperante en la época quizá como la última gran figura de ese pensamiento tan enraizado en el siglo XIX. 
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Escribió, entre otras muchas obras, La simulación en la lucha por la vida (1903), su tesis doctoral, adscrita a la intensa corriente darwinista en la Argentina de aquella época, Sicología genética (1911) y El hombre mediocre (1913), su obra más importante de sicología social, en la que describía al hombre moldeado por el medio, sin ideales ni individualidad. En una de sus obras más originales (Proposiciones relativas al porvenir de la filosofía, 1918) Ingenieros desarrolló una versión particular del positivismo que hacía posible la metafísica. Afirmaba que es posible reconocer, en toda forma de experiencia, un "residuo experiencial" que no es incognoscible, aunque no tenga un carácter trascendental. Este residuo, que resulta accesible al conocimiento y la experiencia humana, es el objeto de una nueva metafísica, distinta a la ciencia positiva. Fue miembro del Partido Socialista, fundado por Juan B. Justo, y defendía la idea de que la lucha de clases era una de las manifestaciones de la lucha por la vida. Durante algún tiempo defendió cierto tipo de biologismo social.
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Los seres cuya imaginación se llena de ideales y su sentimiento atrae hacia ellos la personalidad entera son los IDEALISTAS. El ideal es un gesto del espíritu hacia alguna perfección. Los filósofos del futuro irán poniendo la experiencia como fundamento de toda hipótesis legitima, no es arriesgado pensar que en la ética venidera florecerá un idealismo moral. Un ideal no es una formula muerta, sino una hipótesis perfectible; la evolución humana es un esfuerzo continuo del hombre para adaptarse a la naturaleza, que evoluciona a su vez. Un ideal es un punto y un momento entre todo lo posible que puebla el espacio y el tiempo, evolucionar es variar. En la evolución humana varia incesantemente el pensamiento. La vida tiende naturalmente a perfeccionarse. 
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A medida que la experiencia humana se amplia, observando la realidad, los ideales son modificados por la imaginación, que es plástica y no reposa jamás. Los ideales son, por ende, reconstrucciones imaginativas de la realidad que deviene. Un ideal colectivo es la coincidencia de muchos individuos en un mismo afán de perfección. Todo ideal es una fe en la posibilidad misma de la perfección. Hay tantos idealismos como ideales; y tantos ideales como hombres aptos para concebir perfecciones y capaces de vivir hacia ellas. La experiencia, solo ella, decide sobre la legitimidad delos ideales, en cada tiempo y lugar. Sin ideales seria inexplicable la evolución humana. Los hubo y los habrá siempre. Seres desiguales no pueden pensar de igual manera. 
Los espíritus afiebrados por algún ideal son adversarios de la mediocridad: soñadores contra los utilitarios, entusiastas contra los apáticos, generosos contra los calculistas, indisciplinados contra los dogmáticos. Todo idealista es un hombre cualitativo: posee un sentido de las diferencias que le permite distinguir entre lo bueno y lo malo que observa, y lo mejor que imagina, sin ideales seria inconcebible el progreso. Todo porvenir ha sido una creación de los hombres capaces de presentirlo, concretándolo en infinita sucesión de ideales. 
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Los idealistas aspiran a conjugar en su mente la aspiración y la sabiduría; todo idealismo es, por eso, un afán de cultura intensa: cuenta entre sus enemigos mas audaces a la ignorancia, madrastra de obstinadas rutinas. Los idealistas suelen ser esquivos o rebeldes a los dogmatismos sociales que lo oprimen. Todo idealismo es exagerado, necesita serlo. Y debe ser cálido su idioma, como si desbordara la personalidad sobre lo impersonal. Se distinguen dos tipos de idealistas, según predomine en ellos el corazón o el cerebro. El idealismo sentimental es romántico: la imaginación no es inhibida por la critica y los ideales viven de sentimiento. En el idealismo experimental los ritmos afectivos son encarrilados por la experiencia y la critica coordina la imaginación: los ideales tórnense reflexivos y serenos. Corresponde el uno a la juventud y el otro a la madurez, el primero es adolescente, crece, puja y lucha; el segundo es adulto, se fija, resiste, vence. Los idealistas románticos son exagerados por que son insaciables. El hombre incapaz de alentar nobles pasiones esquiva el amor como si fuera un abismo; ignora que el pone en manifiesto todas las virtudes y es el mas eficaz de los moralistas. Vive y muere sin haber aprendido amar. En todo lo perfectible cabe un romanticismo; su orientación varia con los tiempos y con las inclinaciones. En todo lo perfectible cabe un romanticismo; su orientación varia con los tiempos y con las inclinaciones. 
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Las rebeldías románticas son embotadas por la experiencia. Los romanticismos no resisten a la experiencia critica: si duran hasta pasados los limites de la juventud, su ardor no equivale a su eficiencia. El idealista estoico mantienese hostil a su medio, lo mismo que el romántico. Su actitud es de abierta resistencia a la mediocridad organizada, resignación desdeñosa o renunciamiento altivo sin compromisos.

LA MEDIOCRACIA
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En raros momentos la pasión caldea la historia y los idealismos se exaltan: cuando las naciones se constituyen y cuando se renuevan. Platón, sin quererlo, al decir de la democracia:” es el peor de los buenos gobiernos, pero es el mejor entre los malos” definió la mediocracia. Políticos sin vergüenza hubo en todos los tiempos y bajo todos los regímenes; pero encuentran mejor clima en las burguesías sin ideales. Siempre hay mediocres.
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 Son perennes. Lo que varia es su prestigio y su influencia. En las épocas de exaltación renovadora muéstrense humildes, son tolerados; nadie los nota , no osan inmiscuirse en nada. Cuando se entibian los ideales y se reemplaza lo cualitativo por lo cuantitativo, se empieza a contar con ellos. Los gobernantes no crean tal estado de cosas y de espíritus: lo representan. Florecen legisladores, pululan archivistas, cuentéense los funcionarios por legiones: las leyes se multiplican, sin reforzar por ello su eficacia. En vez de héroes, genios o santos, se reclama discretos administradores. Pero el estadista, el filosofo, el poeta, los que realizan, predican y cantan alguna parte de un ideal están ausentes. Nada tiene que hacer. Cuando falta esa comunidad de esperanzas, no hay patria, no puede haberla: hay que tener ensueños comunes, anhelar juntos grandes cosas y sentirse decididos a realizarlas, con la seguridad de que al marchar todos en pos de un ideal, ninguno se quedara en mitad de camino contando sus talegas. No hay manera mas baja de amar a la patria que odiando a las patrias de los otros hombres, como si todas no fueran igualmente dignas de engendrar en sus hijos iguales sentimientos. 
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La exigua capacidad de ideales impide a los espíritus bastos ver en el patrimonio un alto ideal; los trafugas de la moral, ajenos a la sociedad en que viven, no pueden concebirlo; los esclavos y los siervos tiene, apenas, un país natal. Solo el hombre digno y libre puede tener una patria. Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella. Nadie piensa donde todos lucran; nadie sueña donde todos tragan. Es de ilusos creer que el merito abre las puertas de los parlamentos envilecidos. Los partidos -o el gobierno en su nombre- operan una selección entre sus miembros, a expensas del merito o a favor de la intriga. Un soberano cuantitativo y sin ideales prefiere candidatos que tengan su misma complexión moral: por simpatía y por conveniencia. Los complices, grandes o pequeños, aspiran a convertirse en funcionarios. Ese afán de vivir a expensas del estado rebaja la dignidad. El merito queda excluido en absoluto; basta la influencia. Con ella se asciende por caminos equívocos. Halagar a los ignorantes y merecer su aplauso, hablándoles sin cesar de sus derechos, jamás de sus deberes, es el postrer renunciamiento la propia dignidad. Tener un ideales crimen que no perdonan las mediocracias. Quien vive para un ideal no puede servir para ninguna mediocracia. La aristocracia del merito es el régimen ideal, frente a las dos mediocrecias que ensombrecen la historia. Tiene la formula absoluta: “la justicia en la desigualdad”.

LOS FORJADORES DE IDEALES

Todo lo que vive es incesantemente desigual. Nacen muchos ingenios excelentes en cada siglo, encuentran el momento adecuado para llegar a ser lo que son. Ese es el secreto de su gloria: coincidir con la oportunidad que necesita de el.

La obra de genio no es fruto exclusivo de la inspiración individual, otorgar ese titulo a cuantos descuellan por determinada aptitud significa mirar como idénticos a todos los que se elevan sobre la medianía. Ninguna clasificación es justa por que la genialidad no se clasifica. Un libro es mas que una intención: es un gesto. La adaptación es mediocrizadora.
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El genio se abstrae; el alienado se distrae. Por eso, con frecuencia, toda superioridad es un destierro. Son inquietos: la gloria y el reposo nunca fueron compatibles.

Solo esta vencido el que confiesa estarlo. El genio por su definición, no fracasa nunca. Por eso los hombres excepcionales merecen la admiración que se les profesa. Si su aptitud es un don de la naturaleza, desarrollarla implica un esfuerzo ejemplar.

Los mas bellos dones requieren ser cultivados como las tierras mas fértiles necesitan ararse.

La memoria no hace al genio, aunque no le estorba; pero ella, y el razonamiento a sus datos, no crean nada superior a lo real que percibimos.
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Mientras existan corazones que alienten un afán de perfección, serán conmovidos por todo lo que revela la fe en un ideal: por el canto de los poetas, por el gesto de los héroes, por la virtud de los santos, por la doctrina de los sabios, por la filosofía de los pensadores.

miércoles, 15 de junio de 2016

Etica y moral.


  • Ética de la virtud: la moral surge de los rasgos internos de la persona. Lo malo o las malas acciones son el resultado de la ignorancia.
  • Hedonismo: el principio de la ética es la maximización del placer y la minimización del dolor.
  • Estoicismo: el mayor bien es la alegría y la serenidad.
  • Utilitarismo: el curso correcto de nuestras acciones es el que maximiza el “bien” general para el mayor número de personas.
  • Deontología: determina la bondad o la rectitud de los actos, o sobre las intenciones de la persona que realiza el acto, ya que se adhieren a las normas y obligaciones.
  • Consecuencialismo: una acción moralmente correcta es aquella que produce un buen resultado o consecuencia.
  • Pragmatismo: la corrección moral evoluciona de manera similar a los conocimientos científicos, socialmente a lo largo de muchas vidas.
  • Tradición judeo-cristiana: basada, en rasgos generales, en los siete pecados capitales y los diez mandamientos.
Si a cada uno de nosotros nos preguntaran qué significa la ética, acabaríamos con definiciones muy dispares. Para unos podría ser aquello que sus sentimientos le dice que está bien o mal, otros hablarían de sus creencias religiosas, también encontraríamos a quien dice que ser ético es hacer lo que la ley exige, e incluso alguien diría que son las normas de conducta que la sociedad acepta.
Aunque válidos hasta cierto punto, estos puntos de vista tienen sus contradicciones. El profesor de Ética Empresarial y Gestión en la Universidad Santa Clara (California), Manuel G. Velásquez, analizaba en su artículo ¿Qué es la ética? cómo “ser ético no es claramente una cuestión de seguir los propios sentimientos. Una persona que sigue sus sentimientos puede alejarse de lo que es correcto. De hecho, los sentimientos con frecuencia se apartan de lo que es ético”.
Pero el Dr. Velásquez también afirma que no hay que identificar la ética con la religión, ya que, a pesar de que la mayoría de las religiones tengan altos estándares éticos, “la ética se aplica tanto al comportamiento de los ateos como de los creyentes”.
Asimismo, cumplir las leyes, en muchas ocasiones, tampoco es ético porque también éstas pueden desviarse de lo que es ético. El ejemplo que ofrece el profesor de la Universidad de Santa Clara es el de las leyes esclavistas antes de la guerra civil estadounidense o elapartheid de Sudáfrica, “ejemplos grotescamente obvios de las leyes que se apartan de lo que es ético”.
Tampoco, dice el profesor, ser ético es hacer todo lo que la sociedad acepta. A pesar de que, en cualquier sociedad, la mayoría acepte normas que son éticas, éstas pueden llegar a desviarse de lo que es ético, y la Alemania nazi es un buen ejemplo de ello, de una sociedad moralmente corrupta.
“Por otra parte, si ser ético fuese hacer ‘todo lo que la sociedad acepta’, entonces, para saber lo que es ético, se habría que averiguar lo que la sociedad acepta. Para decidir lo que se debe pensar del aborto, por ejemplo, se tendría que hacer una encuesta a la sociedad estadounidense y luego ajustar mis creencias a lo que la sociedad acepta. Pero nadie trata de decidir una cuestión ética haciendo una encuesta. Además, la falta de consenso social en muchos aspectos hace que sea imposible equiparar la ética con lo que la sociedad acepta”, explicaba Manuel Velásquez.

El relativismo ético

La definición de ética que ofrece este profesor incluye conceptos profundos –honestidad, compasión, lealtad, derechos- que en ocasiones pueden tener una aplicación complicada a las situaciones que vivimos en el día a día. Vivimos en un mundo con grandes diferencias culturales. El país de cada uno, el Estado donde uno vive, la ciudad donde nació y la familia que le vio crecer, condicionan nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestra forma de pensar y actuar.
Bajo esa idea es que encontramos el concepto del relativismo ético, teoría que sostiene que la moral es relativa a las normas de la propia cultura. Es decir, si una acción está bien o mal depende de las normas morales de la sociedad en la que se practica. La misma acción puede ser moralmente correcta en una sociedad, y ser moralmente incorrecta en otra.
Para el relativista ético, no hay normas morales universales –normas que pueden aplicarse universalmente a todos los pueblos en todo momento-. Las únicas normas morales en contra de las cuales las prácticas de una sociedad pueden ser juzgadas son las propias.
Uno de los argumentos más fuertes contra esta teoría sí apoyan la existencia de unas normas morales universales, a pesar de que existan prácticas morales y creencias que varíen entre culturas. El profesor Velásquez explicaba sobre esta crítica al relativismo ético que “podemos reconocer las diferencias culturales en las prácticas y las creencias morales y aún sostener que algunas de estas prácticas y creencias son moralmente incorrectas”. Para ello, vuelve a recurrir al ejemplo de la esclavitud en EE.UU., del apartheid en Sudáfrica y del tratamiento de los judíos por la sociedad nazi, prácticas que “están mal a pesar de las creencias [morales] de las sociedades”.
Ante esta lucha moral, el filósofo estadounidense James Rachels dijo que el único razonamiento que prudentemente podría usarse para censurar las acciones de cualquier sociedad, incluida la nuestra, es cuestionarnos si la práctica fomenta o limita el bienestar de las personas cuyas vidas se ven perturbadas por ella.

La ética en la sociedad occidental

En todos los aspectos de nuestra vida la ética está presente: es una manera de actuar, de pensar, de enfrentarnos a la vida.
Por desgracia, en la sociedad actual vemos una creciente falta de valores, que empiezan desde las “altas instancias”, y pasando por todos los niveles de la sociedad. Sin ir más lejos, la vida en la política padece esa falta de escrúpulos que provoca plantearnos si ética y política son conceptos compatibles.
“Es una reflexión muy triste en la reputación de los políticos en el mudo occidental que el título […] ‘Ética y Política’ sea percibido como un oxímoron, una forma de hablar, que enlaza dos conceptos contradictorios”. En esos términos se refería Joseph Rotblat, premio Nobel de la Paz en 1995, a esta cuestión. “Como la tiza y el queso, ética y política no parecen ir de la mano. Los políticos están normalmente considerados como los profesionales menos dignos de confianza”.
Rotblat escribía estas líneas en relación a los eventos que llevaron a la guerra de Irak y las mentiras que se perpetraron en nombre de la libertad, teniendo, en verdad, otras intenciones escondidas.
El caso sobre las razones que llevaron a declarar la guerra a Irak es sólo un ejemplo de la triste falta de decencia y honradez en la política. Las medias verdades, los argumentos falsos, la manipulación, entre otros, están a la orden del día en esta carrera que se ha llamado política.
También el sistema educativo está cada vez más falto de unos valores éticos. Los estudiantes desobedecen a la figura autoritaria que debería ser el maestro, a quien, en ocasiones, ni los propios padres llegan a respetar. Asimismo, los problemas de intimidación hacía compañeros –gente de su propia edad, personas como ellos- se escuchan cada vez más.
Muchos apuntan, a su vez, a la desintegración de las familias como base de muchas de las dificultades que vive la sociedad actual. La avaricia, la codicia, la vida fácil y del no-esfuerzo, la idea de una vida donde los actos no tienen consecuencias… Todo ello se ha implantado en nuestras mentes, haciéndonos perder todo sentido de responsabilidad social.
Otros ejemplos claros de este fenómenos son los que vemos en los sectores de la salud y las finanzas. Rob McGann, experto en asuntos éticos, hace un análisis sobre ello.

Bienestar, solución a un dilema médico del s.XXI

Desde hace varios años, “prevención y temprana detección realmente pueden salvar vidas” ha sido el lema de los centros de salud Naples y Estero Urgent Care. Pero teniendo en cuenta la importancia de la manera en que el cuidado de salud ha ido cambiando a raíz de la Gran Recesión, probablemente debería ahora ser expresado con mucha más fuerza.
Se ha discutido ampliamente en la industria de la salud que una nueva cultura de “bienestar” va a ser necesaria. A las personas les van a requerir, cada vez más, tomar responsabilidad más proactiva por su propia salud y bienestar, pues el acceso y asequibilidad de atención médica son en cierto modo cada vez más limitados. Estamos, pues, alejándonos rápidamente de una cultura de salud con énfasis casi exclusivamente en cuidado diagnóstico (el tratamiento de problemas médicos después de que hayan ocurrido), a uno más basado en la prevención.
Entonces, ¿qué significa eso exactamente?
Se trata de un concepto multifacético. Desde una perspectiva médica, el “bienestar” comienza en un nivel más básico: chequeo regular del colesterol, los niveles de glucosa en la sangre, presión arterial e índice de masa corporal (IMC). En un nivel más sofisticado, se trata de exámenes físicos anuales, llevados a cabo por un médico y, junto a una alimentación dedicada, ejercicio y un programa de manejo del estrés.
En el curso de los chequeos y exámenes físicos, donde los niveles elevados de riesgo, como la propensión a la obesidad, colesterol alto o niveles de presión arterial, se descubren, los cambios en la dieta y el ejercicio físico (y el tratamiento médico en caso necesario) están diseñados para bajar esos niveles antes de que se conviertan en peligrosos, e incluso potencialmente mortales, tales como diabetes, endurecimiento de las arterias, un ataque al corazón o un derrame cerebral.
Este giro hacia la prevención y el bienestar no es simplemente porque suene como una buena idea para que las personas lleven una vida más saludable. La verdad es que no podemos permitirnos no hacerlo. Si nos fijamos en el aumento de los costos de Medicare solamente y el creciente número de “baby boomers” que lo van a utilizar, es evidente que no habrá suficiente dinero en el sistema para pagar por todo el cuidado que se ha prometido a los jubilados, a menos que se realicen cambios en la manera en que la salud es consumida por personas de todas las edades.
Al hacer un trabajo mucho mejor en la prevención de problemas de salud en primer lugar, y detectarlos y tratarlos a tiempo cuando comienzan a ocurrir, se reducen los costos del sistema sanitario a través de la financiación, liberando a ambos niveles de gobierno, estatal y federal, para poder atender los problemas médicos más graves y crónicos que no se puede prevenir y, por lo tanto, mucho más costosos de tratar.
Para las personas que todavía disfrutan de los beneficios médicos pagados por sus empleadores, la solución de bienestar es igual esencial. Sin tener una gran responsabilidad en un estilo de vida personal saludable, los empleados están garantizando un mayor costo de seguro médico a sus empleadores. En un momento en que incrementos de dos dígitos anuales en las primas de seguro médico son normales, el aumento de los costos de seguro médico con el tiempo es transmitido a todo el grupo de los empleados en forma de mayores contribuciones para el pago de la cobertura, reducción sustancial de la misma, o ningún tipo de cobertura

sábado, 26 de marzo de 2016

Escolástica
La denominación "escolástica" procede del latín scholasticus, el que enseña o estudia en la escuela. El término que, desde el Renacimiento, se aplica al pensamiento filosófico que se desarrolló a lo largo de la Edad Media en todo el ámbito conocido de la cristiandad, pero no ha de circunscribirse históricamente al occidente cristiano, puesto que, además de la cristiana, existen también, con iguales derechos, una Escolástica árabe y una Escolástica judía, que se comunican entre sí; en realidad, el trasvase de conocimientos e influencias se da más bien de las dos últimas a la primera (de las Escolásticas árabe y judía se trata en las entradas filosofía árabe y filosofía judía). Por otra parte, aunque la Escolástica aquí considerada se refiera únicamente a la desarrollada, en el período mencionado, en el occidente cristiano, ha de tenerse en cuenta que, durante el mismo período de tiempo, se desarrolla en oriente la denominada filosofía bizantina.
En sentido estricto -y limitando la cuestión al occidente cristiano- se llama «Escolástica» a la filosofía y la teología que se enseñó durante el período de la Edad Media, a la denominada filosofía medieval; propiamente, la «ciencia que se enseñaba en la escuela»: primero las artes liberales y luego la filosofía y la teología. El nombre proviene del término latino schola, escuela, y de aquí scholasticus, aplicado en un principio a los que frecuentaban determinado tipo de escuela, como maestros o como alumnos, y luego a los que se caracterizaban definidamente por utilizar en sus enseñanzas e investigaciones el método con que se desarrollaba la filosofía medieval.

Toda la filosofía Escolástica se caracteriza por un doble, y problemático, recurso a la autoridad, representada por los textos sagrados de la Biblia y la tradición de los Padres de la Iglesia (a la fe, en definitiva), y a la razón, que de manera creciente se aplica a la interpretación de la autoridad y hasta al libre juego de la reflexión propia. A lo largo de toda la filosofía medieval se mantuvo el lema, enunciado por Agustín de Hipona y Anselmo de Canterbury de «la fe que busca comprender», en sus diversas versiones de intellectus quaerens fidem o de fides quaerens intellectum. Se suceden, por tanto, períodos en que domina la auctoritas y períodos en que la ratio, apoyada en la dialéctica, o lógica medieval, y sobre todo con las sucesivas entradas de la obra de Aristóteles en occidente,florece en un cierto racionalismo que, con frecuencia, resulta sospechoso a la teología.

Apologistas
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En estas circunstancias, el Espíritu Santo, que asiste invisiblemente a su Iglesia, según la promesa de Cristo cuando le dijo a Pedro: "Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella" (Mt. 16, 18), suscitó a algunos hombres cristianos que defendieron la fe de la Iglesia con sus apologías, que eran escritos con el propósito de deshacer las calumnias que se propagaban acerca del cristianismo y de informar acerca de la verdadera naturaleza de esta "nueva religión". A diferencia de los escritos de los Padres apostólicos, que iban dirigidos a las comunidades cristianas para su instrucción y edificación, estas apologías iban dirigidas generalmente a un público no cristiano.

Estos autores se suelen agrupar bajo el nombre de "Apologetas", aunque no siempre su intención se limitaba a la simple apologética o defensa del cristianismo: en muchos de estos escritos hay además una verdadera intención misionera y catequética, con el propósito de ganar adeptos para el cristianismo entre aquellas personas que se interesaban por el peculiar modo de vida de los cristianos.

La apología se presenta en dos formas: en escrito defensivo, dirigido directamente a las autoridades políticas y al mismo emperador, e indirectamente a la opinión pública, sobre todo a los paganos cultos; y también en forma de diálogo, para resaltar las diferencias entre el judaísmo y el cristianismo, y la superioridad de este último.


Los apologistas, al pretender expresar el mensaje cristiano de una manera clara y atractiva para los no cristianos, lo hacen en lo posible según las características mentales de la propia época. La apologética representa así el primer intento de verter el cristianismo a los modos de pensar de la cultura griega. En este intento de adaptar el cristianismo a la mentalidad grecorromana, se les da prioridad a aquellos aspectos que podrían ser comprendidos con mayor facilidad dentro de esa mentalidad, como por ejemplo, la bondad de Dios manifestada en el orden del universo, su unicidad, la excelencia moral de la vida cristiana y la esperanza a la inmortalidad. Por esta razón, los misterios de la salvación por Cristo crucificado y resucitado, que los paganos más difícilmente podían comprender, quedan como en un segundo plano. De ahí que la aportación más importante de la apologética cristiana primitiva es la de que Dios es el Dios universal y salvador de todos los pueblos, sin que ante Él exista la distinción entre judíos y griegos. Los apologetas, al recoger la doctrina del Dios único y salvador de todos los hombres, aseguraron el triunfo definitivo del cristianismo frente al politeísmo pagano.